5 mar. 2014

"The Ghost and Mrs. Muir" (1947): Vivos y muertos también se enamoran


Por José Manuel Gomis Aracil
Escritor y crítico de cine
España

Los muertos y los vivos también se enamoran. La trágica agonía de la soledad y el olvido se entremezclan en "The Ghost and Mrs. Muir" (1947), una sugerente armonía cinematográfica, basada en una novela de R.A. Dick, que no tiene parangón en la historia del cine. La forma de narrar de Joseph L. Mankiewicz se conjuga con la sutileza de una fotografía genial, a cargo de Charles Lang, y un blanco y negro que categóricamente se va comiendo la imaginación del espectador para susurrarle al oído lo mucho que la ilusión puede afectar al ser humano.

Esto es cine... cada representación, cada diálogo, cada acción. La trama queda en un segundo plano oculta por un guión inteligente y audaz, acreditado por Philip Dunne, y un submundo interior donde los personajes se mueven con total mimetismo.
 
El amor desinteresado y poderoso de una madre, el amor falso, el amor primero, y como no, el amor verdadero, el platónico, el que nada podrá destruir. La joven viuda Lucy Muir, interpretada por la bellísima Gene Tierney, abandona Londres con su hija, una jovencísima Natalie Wood, para alejarse de su familia política y de la influencia de sus cuñadas. Fascinada por un viejo caserón cerca del mar, “La Gaviota”, una casa solitaria en los acantilados de Whitecliff-by-the-Sea, decide alquilarla y quedarse a vivir allí aun siendo avisada de extraños sucesos relacionados con la visita de un fantasma, antiguo propietario de la mansión. Intrigada por su “aparición fantasmal”, un fantástico Rex Harrison, decide quedársela aunque éste haya ahuyentado a inquilinos anteriores.

"The Ghost and Mrs. Muir" forma parte de esos filmes milagrosos en los que todo funciona a la perfección. El diálogo, ingenioso hasta en sus fragmentos más oscuros, rebosa poesía y una sugerente nitidez. Posee esa mezcla sutil de espontaneidad y de insana discreción de la gozan las películas donde lo gótico y el misterio seducen desde el principio. Manckiewicz añade algunos toques dramáticos, reflejados en las incursiones de un George Sanders metido en su papel por excelencia, ese golfo de las altas esferas del Londres victoriano que ya forma parte del arquetipo del actor.

Destacar la gran actuación de Rex Harrison y su conmovedor discurso de despedida: "Ya nunca volverás a sentirte cansada, ven, Lucy". Por su parte, Gene Tierney jamás tuvo el rostro tan bello y radiante, ni las playas inglesas resultaron tan sugerentes.

¿A quién no le viene a la mente lo romántico de una novela de aventuras mientras observa las vistas a través de los ventanales del hermoso dormitorio de Lucy con el telescopio y la orilla del mar rompiendo las olas del tiempo?

Sería importante hacer un inciso aparte para la banda sonora. Bernard Herrmann rompe los esquemas con una sublime obra maestra donde el misterio y lo romántico se mueven a sus anchas con la armonía de una melodía inolvidable; para el que suscribe, su mejor banda sonora junto con "Vertigo" (1958).

Título original: "The Ghost and Mrs. Muir". Títulos alternativos: "The Ghost & Mrs. Muir", "El fantasma y la Sra. Muir" y "La dama y el fantasma". País y año: Estados Unidos, 1947.
Director: Joseph L. Mankiewicz. Guión de: Philip Dunne, en base a una novela de R.A. Dick. Elenco: Gene Tierney, Rex Harrison, George Sanders y otros.










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