17 mar. 2014

"Raiders of the Lost Ark" (1981): El héroe de Steven Spielberg


Por José Manuel Gomis Aracil
Escritor y crítico de cine
España

El cine de aventuras raramente ofrece una obra maestra de estas características. "Raiders of the Lost Ark" (1981)  es una de las mejores películas de la historia.

Debo haberla visto cincuenta o sesenta veces pero nunca la vi en el cine. Probablemente porque se estrenó en una época en la que yo estaba en otras cosas. Teniendo en cuenta mi posterior dedicación a la literatura de misterio y aventuras es difícil olvidar la influencia de esta producción en mi forma de estructurar una historia.

La manera en que está contada y el extraordinario montaje de todas las secuencias de acción, así como su excelente fotografía llevada a cabo por Douglas Slocombe (autor de "Dance of the Vampires" y "The Lady Vanishes", última producción de la mítica Hammer), hace que el espectador sea presa de la emoción desmedida que exhala cada plano de la película.

Su inolvidable banda sonora, con un John Williams genial, rebosa energía a raudales y dota al filme de la exacta medida entre la acción y la historia de amor, sin olvidar temas como "The Well Of The Souls", plagado de misterio, su excelente "Raiders March", que ya forma parte de la historia del cine, o su romántico "Marion's Theme".

La estructura resulta de lo más original creando una persecución trepidante desde el mismo inicio de la trama. Es curioso que Steven Spielberg quisiera producir o dirigir una película de James Bond antes de caer en sus manos el guión de "Raiders of the Lost Ark", porque si bien es cierto que de alguna manera uno creyera estar viendo una película del famoso espía británico, Indiana Jones va más allá ofreciendo un desarrollo mucho más estable y con mucho más suspense. El guionista Lawrence Kasdan nos pone la miel en los labios haciendo que su héroe arqueólogo descubra el Arca de la Alianza a mitad de la película, más o menos, pero no la destapa para saber qué hay en su interior, espera hasta el final de la película para poner un sello impresionante a toda la cinta y mantener al espectador en tensión hasta la conclusión. Una forma muy peculiar de contar una historia de este tipo.

Hay varios factores bien definidos que hacen que todo el complot realizador (productores, guionistas, director, actores) funcione a la perfección. Extrañamente todo lo que acontece alrededor de la cinta fue copiado de otras producciones, pero nadie lo había combinado de esta manera.

La idea de la película surgió cuando George Lucas decidió revisar los seriales de los años 1930 y 1940 para crear una versión moderna, con un trepidante y atrevido Indiana Jones tratando de evitar que los nazis encuentren la legendaria Arca de la Alianza (las tropas de Hitler la están buscando sigilosamente con la ayuda de otro oportunista arqueólogo francés).

El guion fue escrito por Lawrence Kasdan, autor también de otra producción Lucas, "Star Wars: Episode V - The Empire Strikes Back". Steven Spielberg se erigió como director del filme cuando Lucas y Kasdan definieron los principales elementos narrativos de la trama.

El boceto principal del personaje surgió en 1970 cuando George Lucas escribió "Las aventuras de Indiana Smith". Poco después se reunió con el guionista y director Philip Kaufman, director de "Invasion of the Body Snatchers" (1978), quien ofreció la curiosa historia del Arca de la Alianza como principal elemento narrativo. Al parecer Kaufman pensó en el objeto sagrado tras recordar una conversación que tuvo con un dentista cuando era joven. Sin embargo, el proyecto se frustró cuando el director Clint Eastwood contrató a Kaufman para dirigir "The Outlaw Josey Wales" (1976), haciendo que Lucas se interesara por otro proyecto más intergaláctico.

En mayo de 1977, Lucas viajó a Hawái para descansar del éxito comercial que obtuvo con Star Wars. Su amigo Steven Spielberg también se encontraba allí, pasando las vacaciones tras el lanzamiento de su película "Close Encounters of the Third Kind" (1977). Spielberg le expresó su interés en dirigir una película de James Bond, Lucas le comentó que él tenía una idea "aún mejor", así que decidió compartirla con él desentrañándole la idiosincrasia del personaje de Indiana Jones. Spielberg quedó fascinado con el concepto, al cual catalogó "como una película de Bond sin sus artilugios".

El rodaje empezó en junio de 1980 y la película se estrenó en 1981. Las excavaciones desérticas se rodaron en Túnez, las escenas correspondientes a la huida en submarino en la localidad francesa de La Rochelle y los exteriores de la secuencia en la selva del Amazonas en Hawái. El resto de interiores en los estudios Elstree de Londres, utilizando trucos, maquetas, animación y un sinfín de efectos que terminarían por rematar la excelente labor de gente como Richard Edlund, Dennis Murren, Bruce Nicholson, Joe Johnston y Kit West al servicio de la Industrial Light&Magic, compañía de efectos especiales fundada por George Lucas para su saga galáctica.

El hecho de incluir como elemento principal la desaparición del Arca de la Alianza judía nos hace fijarnos en otros tantos artículos sagrados que Hitler tuvo como objetivo en los años 30 y 40. Ayudados por Otto Rahn, escritor alemán aficionado al esoterismo, la historia y el medievalismo, miembro del Partido Nazi y Obersturmführer de las SS, su figura está asociada a las creencias esotéricas del ocultismo nazi. Hitler encargó la búsqueda de la Lanza de Longinos, que atravesó el cuerpo de Cristo en la cruz, El Santo Grial, que recogió la sangre de Cristo en su muerte, el Tesoro de los Cátaros y todo un catálogo de artículos mitológicos. El mismo Heinrich Himmler acudió a Barcelona (España), al monasterio Benedictino de Montserrat, tras la muerte de Rahn, el 23 de octubre de 1940, buscando allí el Grial, la copa donde José de Arimatea recogió la sangre de Cristo y llevando consigo la obra de Rahn, "La corte de Lucifer”, libro que ordenó distribuir gratuitamente entre los oficiales de alta graduación del cuerpo.

En la asquerosa y depravada visión del mundo que tenían los nazis, el ocultismo, la magia, antiguas sociedades secretas, la creencia en mitos ancestrales e incluso objetos que, según las más antiguas leyendas, están revestidos de extraños poderes sobrenaturales, jugaron un papel importantísimo, hasta tal punto que muchos círculos hasta entonces secretos se institucionalizaron, como pasó con la agrupación estatal Ahnenerbe. Y muchos de los dirigentes de la cúpula nazi como Hess, Rosenberg, Himmler, entre otros, habían formado parte de sociedades iniciáticas como el grupo Thule, o bien habían estado influenciados fuertemente por el esoterismo.

Actualmente, el escritor y periodista Graham Hancock habla en su libro "La búsqueda del Santo Grial" de un emocionante viaje a través del Grial creando una supuesta analogía entre la Copa Sagrada y el Arca de la Alianza, asegurando con razonamientos muy bien argumentados, que ambos objetos sagrados son la misma cosa: un recipiente que contiene el poder de Dios. En su libro, Hancock conjetura que el Arca fue robada por los sirvientes de la Reina de Saba al Rey Salomón en Jerusalén. El escritor concluye su aventura aduciendo que el Arca Sagrada está custodiada en una pequeña iglesia etíope donde llegó en un largo viaje a través del río Nilo. Nadie ha podido verla jamás, pero se saca en procesión una réplica de la misma una vez al año, añadiendo a todo este embrollo unas oscuras gotas de misterio.

Volviendo a la película, hay que reseñar la actuación de sus protagonistas. Harrison Ford interpretó con convicción, desenvoltura y ese toque clásico de los grandes aventureros al intrépido héroe del sombrero de fieltro. Karen Allen, por su parte, se reveló como una gran comediante capaz de sostener el tipo en las situaciones más inverosímiles. Y entre los malvados, brilló con luz propia el inquietante Ronald Lacey, tan perverso como corresponde a un personaje dibujado con todos los tópicos del género, el sádico nazi al que le tiemblan los labios de satisfacción al pensar en las maldades que va a cometer. Un jovencísimo Alfred Molina, Anthony Higgins, protagonista de otra producción de Spielberg” en "Young Sherlock Holmes" (1985), o John Rhys Davis, interpretando al amigo de "Indy", redondean el buen elenco de actores al servicio de una película enormemente entretenida y vistosa.

La acción de "Raiders of the Lost Ark" se sitúa en 1936, fecha en la que Indiana Jones recibe del Gobierno norteamericano un encargo de lo más peliagudo: encontrar, antes de que lo hagan los servicios secretos nazis, el Arca de la Alianza, desaparecida un siglo antes del nacimiento de Cristo con las Tablas de la Ley en su interior. Un mítico tesoro que tiene misteriosos poderes destructivos que hará invencible al ejército que lo posea. A partir de ese momento se desencadena una serie de peripecias que llevan al héroe a superar todas las barreras que le separan del Arca, perseguido por tierra, mar y aire, superando las trampas más atroces, los más mortales peligros y las traicioneras acechanzas de los sádicos nazis.

Mención especial merece el prólogo. Doce minutos apabullantes y realmente insuperables, constituye toda una declaración de principios respecto al posterior desarrollo de la cinta, fiel reflejo de la famosa sentencia de Cecil B. de Mille: “"as películas deben empezar como un terremoto y luego ir en aumento". En este fulgurante comienzo se ve a Indiana sortear increíbles trampas, enfrentarse a un ejército de tarántulas, esquivar flechas envenenadas y huir de los feroces nativos en el interior de la selva amazónica, todo ello para apoderarse de un ídolo de oro macizo. En el tiempo que otros emplean para hacer aparecer las letras de crédito, Spielberg realiza una obra maestra del cine de aventuras.

Lucas colocó los cimientos de la historia, Kasdan ordenó las ideas y las convirtió en palabras, Spielberg las plasmó en imágenes, Harrison Ford encarnó al héroe en la pantalla y Williams puso las notas musicales. Pocas veces se ha derrochado en la historia del cine tal cantidad de ideas, de gags y de sorpresas increíbles.

Pocas veces se ha diseñado y filmado una película tan compacta, ni se han fusionado con tanta brillantez el cine de gran espectáculo con el encanto de las viejas películas de serie B. Spielberg consiguió algo más que una colección de divertidas y trepidantes aventuras. Creó un nuevo héroe, un mito cinematográfico que contribuyó a resucitar un género al que algunos habían enterrado prematuramente.

La cinta fue nominada a nueve Óscar, de los cuales ganó cuatro y un reconocimiento especial a Ben Burtt y Richard L. Anderson por la edición de sonido. Además Steven Spielberg estuvo nominado al Globo de Oro por mejor dirección.

Título original: "Raiders of the Lost Ark". Títulos alternativos: "Los cazadores del arca perdida" y "En busca del arca perdida". País y año: Estados Unidos, 1981. Director: Steven Spielberg. Guión de: Lawrence Kasdan, en base a una historia de George Lucas y Philip Kaufman. Elenco: Harrison Ford, Karen Allen, Paul Freeman, Ronald Lacey y otros.










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