11 jul. 2013

"Dead of Night" (1972): La guerra es un zombie maltrecho


Por Juan Martín Staffa
Argentina

No es ninguna novedad asociar el cine de terror de los setenta al estallido de la revolución sexual y a los movimientos de acción política más radicales surgidos a partir de hechos globales como el Mayo Francés de 1968 y, en menor medida y más circunscripto a la realidad estadounidense, el asesinato de Martin Luther King y el rotundo fracaso de la milicia local en la guerra de Vietnam. Es ya consabido el impacto que dichas conmociones tuvieron en cineastas jóvenes, quienes supieron condensar todo el descontento y la ira del momento en obras maestras del terror de bajo presupuesto que implicaron una revolución del género e incluso del cine en general.

Un caso paradigmático y harto conocido es el de George A. Romero, quien con su obra maestra "Night of the Living Dead (1968) planteó una versión desesperanzadora del presente y una visión nihilista del futuro. A su vez, Romero demostró que el cine de terror no implica solamente una alta inversión en maquillaje y dirección de arte, con castillos lujosos y vestuarios medievales, filmar en technicolor o un guión complejo con sobreabundancia de locaciones; sólo se necesita una historia atractiva y mucha creatividad a la hora de filmar –todas estas cuestiones son las que promete investigar el documental próximo a estrenarse "Birth of the Living Dead" (2013), acerca de la película de Romero.

Pero si de muertos vivientes se trata, la cinta de Romero no es la única gran obra política del período. Olvidada por una gran parte de la crítica y relegada al plano del cine de culto clase B, "Dead of Night" (1972), conocida también como "Deathdream", es una de las grandes películas de terror de la década del setenta, y probablemente una de las obras más serias y oscuras que ha brindado el género a lo largo de su riquísima historia.

Con un costo de apenas 235 mil dólares y financiada a partir de capitales canadienses y británicos, "Dead of Night" cuenta la historia de Andy, un joven soldado de la guerra de Vietnam que muere en pleno combate. Cuando un enviado del ejército de Estados Unidos comunica la tragedia a la familia de Andy, sobreviene el dolor y el llanto por saber que el joven nunca más volverá. Pero, inexplicablemente, Andy vuelve de la guerra con vida. Claro que, poco a poco, sus padres, hermana y amigos comenzarán a darse cuenta que el joven que se fue no es el mismo que volvió.

El gran mérito de esta película es su ausencia de pretensiones y su denuncia pura y dura para con la realidad estadounidense. Valiéndose de un guión contundente y simple, el filme no repasa solamente el gran tema de la época, como era la guerra de Vietnam –aún en curso durante el estreno de la película–, sino también el desequilibrio mental de los combatientes y su adicción a las drogas como forma de escape de los macabros recuerdos del campo de batalla, uno de los grandes dramas para la juventud de la posguerra.

El director canadiense Bob Clark –quien más tarde estaría detrás de cámaras en otra gran película del género como lo fue "Black Christmas" (1974)– propone una visión demoledora de las autoridades estatales –la milicia, la Policía– en la que a nadie parece importarle lo que ocurre realmente en la historia, al menos hasta el final. Es Charles Brooks, el padre de Andy –interpretado por el gran John Marley–, quien debe encargarse de contener y enfrentar a su hijo ante cada atrocidad que éste comete. En este sentido, también resulta relevante el papel sobreprotector de la madre del joven, Cathy, una mujer quien luce radiante y optimista al comienzo de la historia pero que luego va mutando hasta convertirse en una madre angustiada y deprimida por ver cómo su hijo se desmorona mental y físicamente. En una severa lucha interna, la madre de Andy quiere mantenerlo a su lado, pero al mismo tiempo sabe que su hijo no es tal, que murió en la guerra y que jamás volverá a ser quien fue.

Anticipándose a obras importantes del Hollywood de los 70' como lo fue "Taxi Driver" (1976), esta cinta merece, sin dudas, una reivindicación firme de los críticos y fanáticos del género del terror como una de las grandes obras del cine de denuncia, y un lugar en el panteón de las grandes películas independientes de una época en la que hacer cine de terror no era sólo asustar espectadores, sino también hablar sobre el mundo que nos rodea. 

Título original: "Dead of Night". Títulos alternativos: "Deathdream", "Crimen en la noche" y "Muerte en la noche". Países y año: Canadá y Reino Unido, 1972. Director: Bob Clark. Guión de: Alan Ormsby. Elenco: John Marley, Lynn Carlin, Richard Backus y otros.










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