27 may. 2013

"Pertenecemos a la muerte" (2013): Tras la historia de Frankenstein


Por Gonzalo Gala
España

El amor es uno de las motivaciones preferidas del cine, incluso tratándose de un amor imposible como el de esta historia. Una imaginativa puesta al día del mito de Frankenstein, a cargo de Ángel Gómez Hernández, un joven cineasta español que ha sabido aunar terror con parámetros fantásticos y melodramáticos, en un buen repertorio de cortometrajes. Un realizador que suma a sus creaciones de ficción, su trabajo en publicidad y como director creativo de una interesante campaña de compromiso social y concienciación (#yomecomprometo).

A través del formato del cortometraje, el fantastique ha gozado de una notable vitalidad, productiva y creativa, que han intentado hacerse un hueco dentro del género, en un momento muy difícil. A esto, habría que sumarse unas consideraciones estilísticas que le alejan de muchos festivales de prestigio, que rehuyen el terror, y de aquellos génericos, más interesados en mostrarnos la casquería antes que un buen ejercicio de estilo.

Junto al amor trágico o la presencia de personajes femeninos, fundamentales en sus historias, en los cortos de Ángel Gómez Hernández suelen destacarse los ambientes modernos y las coordenadas urbanas, aunque encontremos un western ("Y la muerte lo seguía") y añadamos los mitos clásicos del género (la figura del vampiro en "Sed de luz").

"Frankenstein" o "Drácula" son algunos de los personajes que el cine ha sabido rescatar de la literatura para mayor gloria de los amantes del género. Pero en poquísimas ocasiones lo habíamos visto en un lugar y un tiempo tan reconocibles como el nuestro. Ángel Gómez explicó que "no hay elementos monstruosos más allá del concepto de inmortalidad. Es una historia de amor y desamor realista, ambientada en la cruda realidad".

Se esconde tras las imágenes del cortometraje, la atmósfera de terror del cine clásico. Esa, en donde la frontera de la cotidianidad y la representación del horror quedan como seña de identidad de un género.


Su director ha planteado una historia gótica contemporánea, en donde todo es cuestión de estilo. Lo que consigue reuniéndose con su equipo técnico habitual, partiendo de una idea de Ángel Gómez Rivero y un reparto de actores, muy conocidos, en donde repite el protagonismo José María Galeano, junto al actor Javier Botet (la saga "REC" y "Mamá") o la guapísima Elisa Mouliaá, que pone la nota femenina de la historia. Un personaje que parte de aquella clásica "La novia de Frankenstein", Elsa, nombre tomado de Elsa Lanchester, la actriz británica conocida por su papel en la citada película de 1935, interpretando a la novia del monstruo. Belleza y fealdad, como un extraño y eterno Ging-Gang, que "plantea a un Frankenstein, inmortal como lo creó Mary Shelley, viviendo marginado de la sociedad, pero queriendo recuperar a quien cree su mujer, un experimento igual que él, posterior, del que resultó una mujer perfecta". Se enlaza con uno de los temas, abordados en sus cortos "La muerte y la doncella", dentro del fantástico, tratándose la sensualidad y el amor con esquemas dramáticos y estéticos particulares. Eso sí, destacan los mundos y traumas interiores de sus personajes, determinantes en el caso de este moderno Frankenstein; lo que cuestiona uno de los principios de un cierto tipo de crítica cinematográfica, entendida como seria: ¿por qué cuando algunos cineastas repiten temas y formas son intelectuales cuando tratan de acercarse al mundo interior, y cuando se hace a través del terror se habla de la deformación de nuestros miedos y de clichés?

Sólo por estos detalles, merece la pena conocer el interesante trabajo, en formato de cortometraje, que lleva el título de "Pertenecemos a la muerte" (2013).

Título original:
"Pertenecemos a la muerte". País y año: España, 2013. Director: Ángel Gómez Hernández. Guión de: Ángel Gómez Hernández y Ángel Gómez Rivero. Elenco: Javier Botet, Elisa Mouliaa y José María Galeano.










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