4 abr. 2013

Análisis: Mujeres bellas y fuertes


Por Canela Ailen Rodriguez Fontao
Argentina
 

Varios son los motivos por los que se disfrutan una y otra vez las películas de Adrián García Bogliano. No sólo por la originalidad de sus propuestas, que deja al cine mainstream argentino tambaleando, pequeño y dubitativo, sino también por su habilidad para asimilar y reutilizar los múltiples tópicos que el cine de terror fue generando a lo largo de la historia. Bogliano posee la habilidad de dislocar la mirada, con un ojo puesto siempre en el pasado no pierde de vista lo que viene. Cofundador de la productora Paura Flics, junto con su hermano Ramiro y con el productor Hernán Moyano, ha realizado hasta el momento ocho películas de terror, muchas de ellas de alcance nacional e internacional.

"Habitaciones para turistas" (2004) es la ópera prima del realizador. Un éxito muy pocas veces visto en el cine de género argentino que lleva cosechados decenas de premios no solo en el país sino también en el exterior. El argumento se centra en el viaje de cinco chicas de ciudad que deberán pasar la noche en un aislado pueblo del interior de la provincia de Buenos Aires, donde descubrirán "más de lo que la carne y los huesos pueden soportar" (Paura Flics dixit).

"36 pasos" (2006), su tercera película (la segunda fue Grité una noche en el año 2005), cuenta la historia de un grupo de chicas que, aisladas y amenazadas, debe llevar adelante la preparación de una fiesta de cumpleaños macabra. Pero la consagración del estilo de Paura Flics se lleva a cabo con "No moriré sola" (2007). Salvaje relato slasher (con reminiscencias declaradas del clásico de 1978, "I Spit On Your Grave") en el que cuatro adolescentes se cruzan de manera casual en un pueblo del interior con un grupo de asesinos y violadores que no dejarán que escapen sin salirse con la suya.

Ahora bien, si hay algo que sale a luz luego de hacer un recorrido por su filmografía es el lugar determinante que ocupa la mujer como villana, víctima y vengadora/heroína. Dejando de lado sus últimas realizaciones, decidimos indagar en los rasgos determinantes de sus personajes femeninos en tres filmes que manifiestan una visión por demás celebratoria. Es crucial analizar su lugar en las cintas teniendo como pensamiento guía la siguiente cuestión: Las mujeres son, en cada uno de los casos, objetos de un castigo. Cada una de ellas ha cometido una falta que debe ser sancionada.

 
"En 36 pasos", las cinco amigas son obligadas a preparar un festejo de cumpleaños nada ordinario por las crueldades cometidas en su primera infancia. Son sometidas a un sistema de silencio, orden y obediencia. Su existencia se rige mediante reglas en las que debe imperar la alegría y el silencio. Deben ser sumisas, activas y felices. Frente a este grupo aparece otro, también liderado por mujeres, que se encarga de someterlas y torturarlas en función de sus deseos. En esta película Bogliano nos habla de mujeres que atentan contra mujeres. Las victimarias, Tamara, su madre e incluso su hermana, tienen a los hombres a su servicio.

En "Habitaciones para turistas", las mujeres que viajan a Trinidad lo hacen para poner fin a un embarazo. Cada una de ellas, con una historia y un perfil diferente, será castigada por los habitantes (fanáticos religiosos) del pueblo San Ramón (pequeño guiño al patrono de las embarazadas San Ramón Nonato). Aquellas que reniegan de ser madres, deben ser castigadas. El pueblo no comprende a las pecadoras, para ellos las mujeres se realizan cuando son madres. Entonces, ¿De que sirve una mujer que desprecia su condición innata?

Por su parte, en "No moriré sola" las mujeres son castigadas por estar en el lugar equivocado a la hora equivocada. Ven lo que no deben ver y a pesar de eso hacen lo correcto. Ser buenas ciudadanas las condena. Si en "Habitaciones para turistas" las mujeres son sobre todo madres, en "No moriré sola" son objetos de carne, proveedoras de placer. En cada uno de los largometrajes analizados la mujer aparece como pecadora: es abortista, es digna (en un sistema que no lo es) y maltratadora.

 
En cada una de estas películas aparece la idea "de eso no hay que hablar". Las víctimas/heroínas de sus películas ven aquello que no debe ser visto, lo cual desencadena la tragedia. La niña de "Habitaciones para turistas", descubre al inicio de la cinta un aborto dentro de una bolsa. A partir de la destrucción de sus ojos, su castigo será el no poder ver nada nunca más. Las jóvenes de "No moriré sola" son castigadas por ver el asesinato de una chica del pueblo por parte de cazadores furtivos. Paradójicamente, la condena de las mujeres de "36 pasos" parece darse por el motivo inverso. Por la crueldad y la indiferencia hacia Tamara cuando eran compañeras de primaria deben ser sancionadas. Las mujeres son castigadas por que nunca fueron capaces de verla, de percatarse de su existencia. La indiferencia aparece aquí como una forma de no ver.
 
Las mujeres de estos filmes (algunas víctimas, otras victimarias) son lo suficientemente fuertes como para llevar adelante una venganza ("En 36 pasos", Tamara, su hermana y su madre son quienes logran raptar a las jóvenes y poner en funcionamiento el cumpleaños) y arremeter contra aquellos que las violaron y maltrataron hasta no dejar a ninguno con vida (pese a que solo logran sobrevivir dos de las cuatro mujeres de "No moriré sola", aquellas que quedan con vida no dudan en acabar con todo y concretar la venganza). Las mujeres de "Habitaciones para turistas" no corren con la misma suerte. Cada una de ellas es aniquilada. El pueblo está organizado, es hábil y efectivo, no dan margen de error. Si no pueden ser madres entonces es necesario eliminarlas.
 
La ausencia de hombres es emblemática y los que aparecen se caracterizan por ser insanos mentales (el hermano y el tío de Tamara en "36 pasos" y el hermano de Néstor en "Habitaciones para turistas"), asexuados (Néstor) o depravados (el hombre como un animal, una "criatura peligrosa" en "No moriré sola"). En "Habitaciones para turistas" la figura del padre posee un lugar emblemático. En la mayoría de los casos están ausentes. Las mujeres son autosuficientes. Llevan solas su maternidad y la decisión de ponerle un fin. Solo una de ellas recurre a la figura paterna (la culpa por el aborto la lleva a filtrarse en la soledad de la Iglesia para hablar con él por teléfono, aunque no logra comunicarse), aunque sin conseguir, finalmente, ningún tipo de ayuda. Los hombres del filme están vinculados al poder de la Iglesia, son inescrupulosos y en la mayoría de los casos asexuados. No pueden ver a las mujeres como objetos sexuales sino como receptáculos de vida. Bogliano es conciente de esto y pone de manifiesto una más que oportuna referencia a "Psicosis" (1960) de Alfred Hitchcock en boca de Néstor, el dueño del hotel.

En "No moriré sola" la figura del hombre se vincula a la del poder de la Ley. La cinta plantea una dicotomía por demás interesante, que se manifiesta tanto en los hombres como en las mujeres. Los personajes son ambiguos, sumamente complejos. Los hombres de la película tienen la obligación de defender la ley, son policías, agentes de la justicia que deben proteger los derechos de los ciudadanos y velar por su integridad. Pero son también aquellos que engañan, violan, torturan y asesinan. Las mujeres, blanco de sus fantasías, son sometidas y maltratadas. Por su indefensión, algunas mueren y otras llevan a cabo la venganza. La supresión del policía corrupto y de los “cazadores” por parte de las jóvenes sobrevivientes, permite el reestablecimiento del orden.
 
Las mujeres son aquellas que critican el poder demostrando la hipocresía de los regimenes. Son lo suficientemente fuertes como para ser las victimarias, asesinando y torturando a otras mujeres, y para ser sobrevivientes y restablecedores del orden. Adrián García Bogliano confía en el poder femenino, las cree lo suficientemente fuertes como para ser víctimas y convertirse en vengadoras/heroínas, como así también para ser victimarias, concretando sin remordimientos cada una de sus fantasías.










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