11 abr. 2013

Argentina: Comenzó el BAFICI 15

Por Canela Ailen Rodríguez Fontao
Argentina

Ayer miércoles 10 de abril se inauguró el festival independiente más importante de Argentina: BAFICI 2013.

"TERRORÍFILO" carga sus tintas y se prepara para abrazar afectuosamente las pocas películas que este año están dispuestas a generarnos, al menos, un susto. La buena noticia es triple. No sólo vamos a tener la suerte de ver en pantalla grande el clásico de David Cronenberg, "The Fly" (1986), o en copia de alta definición a "They Live" (1988) del maestro John Carpenter, sino también la trilogía zombie de Farsa producciones a cargo de Pablo Parés y Hernán Sáez, "Plaga Zombie".
 

A continuación una lista con algunos de los imperdibles del festival que vamos a ir cubriendo con el paso de los días y el link a la programación para tener todos los horarios: www.bit.ly/13tISaw.

"Berberian Sound Studio" (2012) de Peter Strickland

Ese pobre Gilderoy (siempre perfecto Toby Jones), el aplomado, casi virginal ingeniero de sonido británico que llega a un estudio de grabación italiano, poblado de burócratas y vampiresas, para realizar el diseño sonoro de un film de horror llamado The Equestrian Vortex, es la víctima propiciatoria perfecta: aquel que deberá pagar por nuestros pecados, por todo ese cine que hemos visto pero no hemos escuchado. En el marco de un thriller psicológico abstracto (Lyncheano + Kafkiano, diríase, simplificando), Peter Strickland no sólo envasa un homenaje al giallo (extremando de modo radical sus búsquedas pero subvirtiendo, en un mismo movimiento, sus coartadas sensoriales), sino que además ensaya una extraordinaria oda al sonido en el cine, cuyos homenajeados están en el espejo retrovisor, mientras que sus ideas sobre el modo de llevar el cumplido a cabo se encuentran bien adelante en la ruta, y Berberian Sound Studio es el vehículo que avanza hacia ellas a una velocidad de locos (texto de Marcelo Panozzo).

"La fille de nulle part" (2012) de Jean-Claude Brisseau

Una joven es rescatada por un profesor de matemáticas tras ser atacada, presuntamente, por un desconocido. Es así como la joven entra en el apartamento de este viejo profesor retirado (el propio Jean-Claude Brisseau) para casi ya no volver a salir en el resto de la película y ayudarle en su investigación sobre los orígenes de la Biblia y nuestra relación con lo desconocido y lo irracional. La Fille de nulle part lleva dentro muchas otras películas, empezando por las inmediatamente anteriores de Brisseau (Choses secrètes, Les anges exterminateurs), de las que se diría una prolongación, también de todo ese cine filmado en el apartamento de sus cineastas, aunque en este caso la referencia no sería tanto Jean-Claude Rousseau o Jafar Panahi como el Giulio Questi de Visitors y, en otro orden de cosas, el Fritz Lang de The Woman in the Window y el François Truffaut de La chambre verte. Sí, La Fille de nulle part es una película de fantasmas y, sobre todo, de aquello que se esconde detrás del espejo (texto de Jaime Pena).

"Lazos perversos" (2013) de Park Chan-Wook

Es la primera película de Park en inglés, pero eso no lo ha frenado para nada. Se trata de un oscuramente divertido y deliciosamente depravado riff de La sombra de una duda de Hitchcock, en el que una joven establece un vínculo con su tío asesino serial. El título (Stoker) es un guiño al creador de Drácula, Bram Stoker, pero Charles Stoker, el personaje interpretado por Matthew Goode, no es ningún chupasangre, al menos no literalmente. El tío Charlie es un viajero del mundo, un muñeco Ken que visita por primera vez a su sobrina India (Mia Wasikowska) y a su madre Evelyn (Nicole Kidman). La ocasión es un funeral: Richard Stoker (Dermot Mulroney), el marido de Evelyn, padre de India y hermano de Charlie, murió en un accidente de auto. Todos parecen trastornados, excepto el tío Charlie, que exuda una tranquilidad muy extraña. A medida que las emociones hacen erupción, también lo hacen el sexo y la violencia. ¿Cuán inapropiadamente cerca estaba India de su padre? ¿Cuánto se acerca ahora a su tío? Park ha construido un invernadero de tensión erótica que está preparado para explotar. Para algunos, todo esto será demasiado. Que se jodan. El objetivo de Park es romper las formas, no satisfacerlas. Tomen Lazos perversos como lo que es: un thriller de una belleza salvaje (texto de Peter Travers).

"Las amigas" (2013) de Paulo Pécora

Cuatro amigas conviven en un caserón abandonado, agotadas por el tedio de saber que hoy sus vidas serán igual que mañana, y mañana igual que dentro de un año, y dentro de un año igual que dentro un siglo. Las amigas de Paulo Pécora son una familia de criaturas ajenas al estereotipo romántico y sofisticado que ha hecho del vampirismo un fenómeno para adolescentes; son cuatro depredadoras que apenas hablan, apenas interactúan, seres amorales, vagamente bellos, vagamente repulsivos, más cercanas al universo lúbrico de Jean Rollin, José Ramón Larraz o Jesús Franco que a la decadencia nobiliaria transilvana o a los personajes de Ann Rice. Y son, por tanto, infinitamente más cercanas, probables e inquietantes. Con un tono imposible, en el que se transita del humor más retorcido al retrato urbano o a la abyección de un final decididamente gore, Las amigas es, por encima de todo, la convicción absoluta en la idea del cine como una extraña alquimia que aún hoy, sumergidos ya de lleno en la caída libre de lo binario, puede cobrar vida a partir de unos preceptos y materiales tan nobles como inevitablemente destinados a perecer (texto de Fran Gayo).

"Leones" (2012) de Jazmín López

Cinco adolescentes deambulan perdidos en un bosque. Dan vueltas, como en una suerte de laberinto imaginario que ellos mismos parecen configurar y del que no sabemos si realmente quieren o pueden salir, mientras se entretienen con juegos de palabras. Los problemas se presentan en los ejes del tiempo y del espacio: estos últimos parecen repetirse, no hay idea de avance ni de rumbo, y el tiempo aparentemente no transcurre, nunca llega la noche. Isabel es la única del grupo que percibe algo extraño. Para plasmar esta extraña percepción espacio-temporal, Jazmín López, con gran sensibilidad y con una propuesta radical, trabaja las imágenes de manera plástica y cinematográfica –a través de largos planos secuencia y un gran trabajo de steadycam–, tensando los límites del lenguaje y jugando con él de modo tal que logra trasladarnos el interrogante acerca de las formas posibles de representación. El audio de una grabación y haber encontrado el auto en el que el grupo de amigos viajaba hacen posible que Isabel comprenda las circunstancias del accidente que los ha llevado a esa trágica realidad, tan cercana a lo fantástico (texto de Violeta Bava).

"Leviathan" (2012) de Lucien Castaing-Taylor y Véréna Paravel

He aquí una película que, sin pretenderlo, parece destinada a exaltar y dividir a la comunidad cinéfila. Y si bien ante situaciones tan cargadas de ruido es siempre deseable aparcar las expectativas, en el caso de una experiencia total de inmersión como es Leviathan resulta clave dejarse llevar, como si realmente el azar nos hubiese mezclado con la escasa tripulación de este barco pesquero sembrado de cámaras que sale en la noche del puerto de New Bedford, Massachusetts. El pretexto del film es sencillo. Un barco que se dedica a la pesca de arrastre cumple con su rutina: lanza redes, arrastra y sube a cubierta cuanto encuentra a su paso, divide, desecha o selecciona y trocea la mercancía. Con esta sencilla premisa, Lucien Castaing-Taylor y Véréna Paravel consiguen encerrar al espectador en una instantánea apocalíptica. Parecería que fuesen conocedores del secreto para invocar a la naturaleza y lograr que interprete, para ellos, los que podrían ser sus gestos en un hipotético día del juicio final (texto de Fran Gayo).

"Metamorphosen" (2013) de Sebastian Mez

En los Urales del Sur, lo que alguna vez fue Rusia, un nevado paisaje bucólico con algunos árboles hace pensar, con toda su quietud, en una fotografía más que en una película, pero algo late por debajo de esa aparente calma. Y es que allí, en septiembre de 1957, una nube oscura apareció amenazante en el cielo. Las aguas se convirtieron en una fuente inagotable de toxicidad, y los habitantes cercanos comenzaron a sufrir todo tipo de enfermedades y complicaciones físicas. Producto de incidentes en una planta nuclear en Rusia, que durante años fueron silenciados por el gobierno y que se acercan a los niveles de radiactividad de lugares como Chernobyl o Fukushima, contaminando una superficie de aproximadamente 20.000 km². Claves en el cine documental, la necesidad y la urgencia por registrar un lugar como este y a sus pobladores, tiene que ver con ese cambio imperceptible pero constante que sigue ocurriendo frente a la cámara. La metamorfosis es la del paisaje, la de los animales y la de los humanos que allí habitan. Es el cambio que se produce cuando parece que nada cambia (texto de Leandro Listorti).

"Mujer lobo" (2013) de Tamae Garateguy

Este es un policial erótico con situaciones muy límite”, dice la directora. Y no sólo eso: ¡es argentino! O fue hecho en Buenos Aires, Argentina, subte línea B, donde todo el mundo se aleja más del cielo también. Mujer lobo, de Tamae Garateguy, es una bienvenida rareza para ese cine-argentino-independiente (táchese lo que no corresponda) que no se anima a límites de este tipo, en los que la carne se pone toda junta en el asador. La mujer lobo del título es una asesina serial multirostro (espléndidas Mónica Lairana, Luján Ariza y Guadalupe Docampo dándole forma), de alguna manera maldita por ese impulso homicida, que seduce hombres, los lleva primero a la cama y enseguidita a la tumba, y sigue su camino. Hasta que, claro, se topa con un problema de difícil solución. Sexy, estilizada, violenta y generosa, Mujer lobo agarra una serie de estereotipos manejados (justamente) por tipos y los da vuelta como una media (calada). Bravísima. Y bienvenida (texto de Marcelo Panozzo).

"Plaga zombie" (1997) de Pablo Parés y Hernán Sáez
La Tierra está siendo objeto de una devastadora invasión extraterrestre que lleva como propósito la aniquilación total de la raza humana. Para esto, los alienígenas han infectado a una gran parte de la población con un virus que lentamente los transforma en zombies asesinos. Pero un luchador de catch, un jardinero y un trekker no dejarán que sus vidas sean manipuladas tan fácilmente.

"Plaga Zombie: Zona mutante" (2001) de Pablo Parés y Hernán Sáez

El FBI prueba un virus alienígena en un pequeño pueblo. Pero lo que en un principio parecía un simple experimento termina por convertir a casi todos los habitantes en zombies asesinos. La única solución es aislar la zona del resto del mundo, una medida que los pocos sobrevivientes no están dispuestos a aceptar.

"Plaga Zombie: Revolución tóxica" (2011) de Pablo Parés y Hernán Sáez

Bill Johnson, John West y Max Giggs escapan del pueblo donde comenzó la invasión con el objetivo de encontrar y destruir la nave extraterrestre antes de que continúe con su maléfico plan de conquista. Pero, poco a poco, el plan de los héroes se irá desmoronando y poniendo en riesgo el destino de la humanidad.

"Post Tenebras Lux" (2012) de Carlos Reygadas

Los primeros minutos son extraordinarios: en una cancha de fútbol en el campo, una niña rodeada de animales camina mientras está a punto de desatarse una tormenta. No es necesariamente una postal de terror, pero la soledad de la niña tiene acaso una dimensión de indefensión cósmica; es un preámbulo superior al amanecer teológico de Luz silenciosa, y un aviso de que todo el film será un prodigio perceptivo. Después, un Belcebú anaranjado visita el hogar de un niño, quizás un recuerdo o un sueño pretérito de Juan, que vive con sus dos hijos y su mujer en una especie de paraíso pastoral a un par de horas del DF, no exento de conflictos. Reygadas no sólo inventa un caleidoscopio visual a través de una lentilla que duplica y altera la realidad viviente que pasa frente a la cámara, sino que también prueba un sistema narrativo no lineal más cercano a un modelo cognitivo y onírico, como si todo el film fuera la recolección de fragmentos episódicos de la vida de su personaje principal, quizás ya en otro mundo. Materialmente fascinante y narrativamente desafiante, Post Tenebras Lux es una bienvenida y necesaria anomalía en el contexto del cine contemporáneo, un film libre, sin precedentes (texto de Roger Koza).

"The ABCs of Death" (2012) de varios directores
 
Si hay enciclopedias y compilaciones de todos los temas imaginables, y el momento de la muerte es culminante en cualquier película de horror que se precie, este film tenía que llegar tarde o temprano: un verdadero wiki de la muerte en el cine, de la mano de veintiséis directores que, además de retratar ese momento (a una duración de cuatro minutos por cabeza y con total libertad temática), conforman un diccionario perfecto del terror y del fantástico, que permite tomarle el pulso al género y determinar su salud al día de la fecha. Como en todo recopilatorio, hay tracks que enganchan más (al borde mismo de la obra maestra) y otros menos, pero no se le puede negar al conjunto variedad, imaginación, encanto, diversión y sangre a granel. Nacho Vigalondo, Ernesto Díaz Espinoza (cuyas películas se muestran en este Bafici en una retrospectiva), Ti West, Lee Hardcastle, Marcel Sarmiento, Yoshihiro Nishimura y Hélène Cattet, entre otros nombres de la realeza actual del horror, la rompen en The ABCs of Death (real y metafóricamente hablando) (texto de Marcelo Panozzo).

"The Capsule" (2012) de Athina Rachel Tsangari

Si en Attenberg (largometraje ganador del Bafici ‘11) la directora y artista visual Athina Rachel Tsangari articulaba la narración con algunos pasajes musicales coreografiados, The Capsule podría pensarse como una gran coreografía a través de la cual se articula una narrativa lúdica, libre y surrealista. Mediante la historia de siete mujeres –con aire vamp y exóticos atuendos de alta costura– alojadas en una antigua mansión y que reciben lecciones de disciplina, Tsangari propone una reflexión crítica no exenta de comedia acerca de las ideas de lo femenino (texto de Violeta Bava).

"The Fly" (1986) de David Cronenberg

Mientras trabajó para Mel Brooks, la misión principal de Stuart Cornfeld consistió en conseguir talentos jóvenes para preservar la tradición romántica del monstruo que sufre. Con David Lynch y El hombre elefante, la volvieron a poner de moda y, con La mosca, la convirtieron para siempre en otra cosa. Las ideas llegan tarde al cine y habitualmente las trae Cronenberg. El sentido común cartesiano nos vendió esperanzas falsas durante cuatro siglos, hasta que llegó Brundlefly. A partir de La mosca, Frankenstein y el monstruo son la misma cosa, la mente no es independiente del cuerpo; sólo existe la realidad física, que es insoportable. Nadie tiene la culpa. La colisión es entre dos fuerzas desesperadas por sobrevivir, una más mosca y otra más humana, las dos irremediablemente condenadas. Muchas películas de terror terminan mal, pero tragedias hay pocas. La mosca es la mejor de todas, y verla en el cine te cambia la vida (texto de Huili Raffo).

"They Live" (1988) de John Carpenter

Sobreviven de Carpenter. Sí, John Carpenter. En copia digital nueva, de alta definición (esas que llaman “2D”). Sobreviven. Sí, claro que dan ganas de volverla a ver. Ah, hay gente que no la vio, afortunados que podrán verla por primera vez en una sala de cine. Bueno, un trabajador desempleado llamado George Nada (el luchador Roddy Piper) descubre unos anteojos. Unos que le permiten ver la realidad: mensajes del gobierno y de los medios para controlar a la población. Y también ve que personas que andan por ahí son en realidad extraterrestres, y que se enriquecen. Una película de acción, un poco de terror y otro de ciencia ficción, con una abierta lectura política contra el corporativismo y las consecuencias económicas de los gobiernos de Reagan. Una película en la que el amor de Carpenter por la clase B entrega un relato áspero, en el que su sofisticación de apariencia rústica brilla especialmente. Sí, Sobreviven es la de la gloriosa pelea (casi todas piñas reales) de cinco minutos y veinte segundos (texto de Javier Porta Fouz).

"Tráiganme la cabeza de la mujer metralleta" (2013) de Ernesto Díaz Espinoza

El título remite a ya-se-sabe-qué, y los guiños y el pulido de las imágenes también tienen sus filiaciones más que posibles, ineludibles. Y sin embargo, esta es, como las anteriores y por sobre todas las cosas, una película de Ernesto Díaz. Y como tal, la historia de la indomable Mujer Metralleta, cuya cabeza lleva el precio más alto del mercado, observa paradas en cada una las obsesiones del director, a las que será mejor empezar a llamar modales: una heroína contada con delectación y desde el lado de adentro de la apología del delito, más la educación sentimental que implica aprender no sólo a empatizar con la mercenaria del título, sino con la película toda. Porque no es broma el cine de ED, aunque a veces pueda parecerlo, ni es una dosis masiva de tiros, líos y cosa golda producida de este lado del mundo, lo que alcanzaría para la reverencia. Hay más, hay un plus, y tiene que ver con el esmero artesanal, el cariño al género y el infinito cuidado por las criaturas que ED pone en juego. Definitivamente una rareza (texto de Marcelo Panozzo).

"Vamps" (2012) de Amy Heckerling

Difícil definir esta película (hermosa) con palabras mejores que las utilizadas por Michael Sicinski en el número del invierno 2013 de la revista Cinema Scope: “El film de Amy Heckerling es divertido, y los vampiros que hoy dominan la cultura pop se toman a sí mismos mortalmente en serio. En Vamps la directora produjo una película que es, en partes iguales, tonta, cursi, ebria de cine, melancólica, feminista, culta, infantil, comercial y rabiosamente autoral”. La historia es la de dos vampiras intentando encajar en el mundo de hoy. Ambas son abstemias (es decir: no muerden humanos para satisfacer su sed, y acuden a un grupo de autoayuda para vampiros en esa misma condición), una es bastante mayor que la otra y ya ha sufrido desengaños en eso de vivir por siempre, mientras que su roommate está en pleno período de enamoramiento y todavía no registra el peso de la pérdida. El antagonista en esta historia: el siglo XXI. Las armas de nuestras heroínas: un clasicismo desatado, a ambos lados de la cámara. El resultado: ganan los buenos (texto de Marcelo Panozzo).










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