5 de nov. de 2012

Algunas conclusiones sobre el BARS 2012


Por Juan Martín Staffa
Argentina

A casi una semana del final del Buenos Aires Rojo Sangre 2012, parece oportuno desarrollar un análisis general del festival con el objetivo de llegar a algunas conclusiones acerca de la organización, así como también en cuanto a los filmes exhibidos.

En primer lugar, vale la pena recordar brevemente a los ganadores principales de esta edición número 13 (la lista completa puede encontrarse en la web oficial del evento: http://bit.ly/U4jtsQ):

Mejor Largometraje Internacional: "En las afueras de la ciudad" (Chile, 2012).

Mejor Director Largometraje Internacional: "Masks" (Alemania, 2011).

Mejor Actriz Largometraje Internacional: Georgina Haig por "Crawl" (Australia, 2011).

Mejor Actor Largometraje Internacional: Michael Eklund por "Errors of the Human Body" (Alemania-EE.UU., 2012).

Mejor Guión Largometraje Internacional: Hermanos Quintana, Valentín Javier Diment y Marcelo Pocavida por "Making off sangriento" (Argentina, 2012).

Mejor Fotografía Largometraje Internacional: Samy Inayeh por "The Last Will and Testament of Rosalind Leigh" (Canadá, 2012).

Mejores Efectos Especiales Largometraje Internacional: "Dead Shadows" (Francia, 2012).

Voto del público mejor largometraje Internacional: "Making off Sangriento" (Argentina, 2012).

Voto del público mejor largometraje Iberoamericano: "Goretech" (Argentina, 2012).

Los galardones siempre son polémicos y, sobre todo, subjetivos. Al fin y al cabo, se trata de la puesta en común de las opiniones de un conjunto de subjetividades –en el caso del BARS 2012, un jurado integrado por tres reconocidos jóvenes cineastas. Sin embargo, tengo que admitir que me llamó la atención el reconocimiento a "En las afueras de la ciudad" como Mejor Película de la Competencia Internacional. En la opinión de este redactor, se trató de la peor película de la categoría, siendo superada muy claramente por títulos que incluso no llegaron a la sección competitiva.

En este sentido, resulta llamativo cómo es que se incluyeron cintas tan relevantes por fuera de las secciones más importantes. Tal es el caso de "Cell Count" (Estados Unidos, 2012) y "Lobos de Arga" (España, 2012), ambas en Novedades, o bien "La memoria del muerto" (Argentina, 2011) y "Diablo" (Argentina, 2011), en la sección Argentina Año Verde, todas las cuales demostraron una calidad superior en cuanto al guión, originalidad, rubros técnicos, ritmo narrativo y puesta en escena. Sin ir más lejos, "Diablo", probablemente el filme más parecido a "En las afueras de la ciudad" de los nombrados anteriormente, demostró que con una idea extremadamente simple pero un buen manejo de los recursos presupuestarios y narrativos, se puede hacer una película más entretenida y prolija que la que resultó premiada.

De todas formas, más allá de cualquier comentario de opinión acerca de la premiación, vale decir que el nivel general de las películas exhibidas a lo largo y ancho del Festival fue muy bueno. Es evidente que los diferentes cineastas surgidos a partir de las primeras ediciones del BARS, unos diez años atrás, han sabido construir un estilo propio, por lo que al espectador se le hace mucho más fácil elegir entre distintas alternativas. Allí están los casos de Germán Magariños o Valentín Javier Diment para confirmarlo. Si bien no hubo un subgénero destacado, se nota cierta predilección de los realizadores por enfocarse en un cine de terror que explote más la creación de climas y el manejo del suspenso –por ello también resulta sorpresiva la elección de "En las afueras de la ciudad", más vinculada al torture porn y al gore exploitation, como Mejor Película
.

Claro que no todos contribuyen a la expansión que un evento de este calibre se merece. Un aspecto a mejorar del festival, muy criticado por el público en general, fue la demora en las proyecciones. Si bien éstas fueron cada vez menores a medida que el festival avanzaba, hubo días en los que se hizo insostenible. Por ejemplo, el estreno de "Dead Shadows" se vio demorado durante casi una hora a causa de un problema con el proyector digital. De acuerdo a los organizadores, lo que falló fue la performance de la empresa encargada de la operación del equipo, lo cual no había sufrido sobresaltos el año anterior. Este será, sin dudas, un punto a tener en cuenta para el BARS 2013.

Otro aspecto a mejorar, ya mencionado en alguna de las crónicas anteriores, es la proyección de los cortometrajes. Al incumplimiento de los concursantes, que suelen no adherirse a las reglas del envío del material a exhibir, se suma la proyección de los cortos en calidad DVD. Para un realizador no debe haber nada más emocionante que poder ver su propia creación en una sala de cine, pero también es cierto que la tecnología avanza, y hoy en día todos tenemos la posibilidad de rodar un cortometraje en alta resolución hasta con un teléfono celular. Por ende, sería adecuado que los organizadores evaluaran si conviene una modificación de las reglas en el formato de presentación del material, de forma de poder brindar un salto de calidad en imagen y sonido a las proyecciones de los cortometrajes, en especial aquellos pertenecientes a las secciones competitivas.

Por último, fue agradable advertir al INCAA, el Instituto de Cine local, como uno de los patrocinantes más importantes. Pero, apenas finalizado el festival, también quedó confirmado que hace falta una fuerte campaña de apoyo y difusión del cine de género. Es sabido que la gran mayoría de las películas argentinas presentadas en el evento no han podido estrenarse en las salas comerciales vernáculas. Incluso, si lo han hecho, han permanecido en la cartelera durante unos pocos días. Para ir más lejos, esto no sólo incumbe a las producciones locales, sino también a las internacionales. ¿Por qué no hacer lugar en el circuito argentino a cintas como "Di Ingon 'Nato" (Filipinas, 2011) o "Masks" (Alemania, 2011)? ¿Acaso no se puede destinar alguna sala comercial para ofrecer un mix de producciones extranjeras alternativas como "Undertaker" (Japón, 2012) junto a los cortometrajes argentinos premiados en el BARS?

Me niego a reconocer que todas estas son producciones menores que las que está ofreciendo actualmente el género de horror hollywoodense, como "Paranormal Activity" 4 (2012) o "The Possession" (2012). Dudo que haga falta creatividad en los cineastas o capacidad en los técnicos cinematográficos latinoamericanos, europeos y asiáticos; más bien, lo que escasea es fuerza de voluntad de parte de las autoridades.

En su charla sobre la actualidad del cine local que tuvo lugar durante el evento, los mencionados Diment y Magariños comentaban que lo que le hace falta al cine argentino para sobrevivir es un mercado. En parte es cierto, pero también lo es el hecho de que nadie se ha preocupado por crear el mercado. Los cineastas no pueden hacerlo por su cuenta. En primer lugar, porque no están preparados para hacerlo; su rol es el de contar historias –además, los que tienen la suerte de estrenar su filme en el circuito comercial y cobrar los subsidios para sacar adelante sus películas están encadenados a un agobiante proceso burocrático en el que depositan gran parte de su tiempo
. En segunda instancia, y esto es lo más importante, debe existir una entidad rectora con la suficiente autoridad para representar los intereses de la totalidad de la industria. Los cineastas y productores de cine de género local ya han demostrado que pueden y saben cómo trabajar en grupo y hacerse oír, y la prueba más palpable de esto es la propia existencia del Buenos Aires Rojo Sangre.

Decir que el cine de terror y fantástico en Latinoamérica es una realidad sólida y constituida es una obviedad desde hace ya un par de años. Este evento se ha convertido en el gran foco de resistencia ante los embates del cine tradicional y la inacción de las autoridades en políticas públicas que permitan una industria alternativa más grande, lo cual siembra una alta cuota de incertidumbre para el futuro. Por eso, es difícil afirmar cómo estará la industria dentro de 365 días. Sin embargo, algo es seguro: los amantes del cine de género seguirán resistiendo, con el BARS como su arma más importante.

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