1 de nov. de 2012

BARS 2012: Cronicas sangrientas 7

  
Por Juan Martín Staffa
Argentina

Como dice una legendaria canción argentina, "Todo concluye al fin, nada puede escapar, todo tiene un final, todo termina”; y el Festival Buenos Aires Rojo Sangre 2012 no es la excepción, porque llegó la séptima jornada, el capítulo final.

Como comentábamos en nuestra crónica anterior, a priori el día prometía ser uno de los más intensos del evento, si no el más intenso de todos. Si bien hubo proyecciones destacadas, varias de éstas no fueron tan espectaculares como se esperaba.
 
Lo más importante llegó por el lado de la sección Novedades. Sin dudas, el gran título del día fue "Lobos de Arga" (España, 2012), que confirmó al país ibérico como una de las filmografías más ricas a lo largo del festival. "Buenas noches, dijo la señorita Pájaro" (España, 2012) ya se había destacado hace unos días en la Competencia Internacional, pero su propuesta era la de un thriller clásico, puro y duro. "Lobos de Arga", en cambio, apuesta de lleno a la comedia, y más específicamente al humor negro más ácido, y el resultado es pura diversión. Con los primeros trabajos de Alex de la Iglesia como innegable influencia, el filme intenta ser una versión humorística del mito del hombre lobo, algo así como "An American Werewolf in London" (1981) hecha en España. A diferencia de la joya de John Landis, el protagonista de este largometraje español, más que viajar del campo a la ciudad tras ser atacado por un lobizón, se queda varado en un pequeño pueblo obligado a luchar contra una horda de licántropos con la ayuda de varios pintorescos personajes, situación que no hace más que transformar a la cinta en una comedia de enredos con escenas gore. Una opción totalmente recomendable para los que busquen más humor que terror.

La sección Novedades continuó con "The Human Race" (Estados Unidos, 2012), cuyo punto de partida resulta más que interesante: 79 extraños compiten en una macabra carrera por ver quién es el último que sobrevive. La historia remite directamente a la novela "The Long Walk", de Stephen King, pero en este caso la idea es trasladada al cine como una mezcla de "Battle Royale" (2000) y "Cube" (1997). Si bien en un principio el planteamiento suena más que interesante, el resultado es una cinta no muy lograda, principalmente debido a actuaciones pobres y un guión que en su mayor parte recurre a golpes de efecto y diálogos bastante cursis para hacer avanzar la historia. Además, el final es tan trillado como descabellado para el relato que tenía lugar hasta ese momento. Tal vez sin esos 10 minutos finales, sin una explicación definida acerca del motivo por el que los sucesos tienen lugar, el filme podría haberse enriquecido. Las escenas más interesantes son justamente aquellas en las que los personajes que intervienen dejan de tomar en serio la trama argumental principal para mostrarse más en profundidad. Una pena que los realizadores hayan decidido recurrir a tal cantidad de personajes en lugar de focalizarse en unos pocos para lograr un mejor desarrollo de los mismos. Una buena idea desaprovechada.

Una película que tampoco cumplió con las expectativas es "Todos mis muertos" (Argentina, 2012), el primer western gauchesco/criollo con zombies. Era uno de los estrenos más esperados del evento, no sólo porque está dirigida por Mad Crampi, director de culto local, sino también porque ha sido patrocinada por el Instituto de Cine Argentino y, hasta el BARS 2012, no había sido exhibida en ningún otro festival. Si bien Crampi aclaró que la copia presentada es una versión beta sin el grueso del trabajo de postproducción –habrá que averiguar por qué se permite competir a una película aún no terminada junto con filmes completados–, la cinta se resiente por interpretaciones actorales muy pobres y un guión endeble en el que no queda clara la amenaza real de los zombies –apenas se alimentan de un par de pueblerinos y sólo se dedican a deambular a lo largo de un viejo cementerio alejado del centro del pueblo. Además, es extraña la decisión de rodar la película en un formato de video cercano al 1.33:1 de pantalla completa, totalmente ajeno al spaghetti western que pretende homenajear, filmado casi siempre en un 2.35:1 anamórfico. Tal vez esto se deba a la intención del director de no abandonar un estilo propio, pero resulta llamativo que haya eludido la posibilidad del formato scope si tenía los subsidios del Instituto para hacerlo.
 
 
También pudieron verse "Topos" (Argentina, 2012) y "Penumbra" (Argentina, 2012), que ya se habían estrenado en salas comerciales locales; "Frankenstein: Day of the Beast" (Estados Unidos, 2011) del director uruguayo Ricardo Islas, que completó la sección Novedades; "The Last Will and Testament of Rosalind Leigh" (Canadá, 2012), filme de fantasmas que compitió en la sección Internacional; y "El eterno retorno (Argentina, 2008-2012), película de muy bajo presupuesto realizada por un grupo de jóvenes estudiantes, y que integró la Competencia Iberoamericana. La noche se cerró con "La ira del espadachín manco" (Hong Kong, 1971), en copia de 35 mm, correspondiente a la sección Filmoteca Presenta.

Así llegó a su fin el Buenos Aires Rojo Sangre en su edición número 13. Ya habrá tiempo de analizar en un próximo artículo los ganadores, las impresiones y conclusiones finales de un evento que convocó a muchísimos fanáticos y que supo ofrecer una enorme y variada cantidad de películas de género, demostrando que sigue siendo el mejor festival de Latinoamérica relacionado con esta temática.

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