22 de oct. de 2012

Especial Sitges 2012 (I): Resumen del evento


Por Gonzalo Gala
España

A pocos días de haber finalizado la edición número 45 del Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya - Sitges, volvemos a él para profundizar en lo que dio de sí este evento.

Nos gusta el festival. Quizás carezca del glamour de los grandes eventos cinematográficos -Cannes, Venecia, Berlín- y no excluya ese tono gamberro y contracultural que lo ha convertido en una cita única e ineludible para los amantes del cine fantástico. A parte de trasmitirnos buenas sensaciones, la potentísima selección de largometrajes (más de doscientos cincuenta títulos) y la fidelidad de una audiencia, ha permitido saldarse con un notable éxito. Pero también el festival gana con la presencia de nombres de culto como Dario Argento, Don Coscarelli o Lamberto Bava, personalidades freaks como Nobura Ichibu o debutantes como Justin Dix o Brandon Cronemberg.

El festival comenzó con un thriller, "El cuerpo", que seguía la estela de "El orfantato", haciendo coincidir a su protagonista (Belén Rueda) y se clausuró con un mayor nivel de calidad y adrenalina. El elegido para cerrar el evento fue "Looper", un filme futurista con Gordon-Lewitt y Bruce Willis como principales reclamos, cuyo argumento les recordará a la saga Terminator, aunque con un mayor profundidad dramática.
 
En medio de este paréntesis se desborda un gran elenco de títulos que supera la definición ortodoxa del festival. El director de Sitges, lo explicó así: "Se entiende lo fantástico de una manera amplia, no solo las películas de vampiros o monstruos. Fantástica es la película de Leo Carax ("Holy Motors") o "Melancholia" de Lars von Triers, del año anterior".

Así pasamos de la Casa Asia a los cortometrajes, de la sección fantástica oficial al documental. Pero el gigantismo del que hace gala el festival deriva en una dispersión que impide una cobertura rigurosa y que en ocasiones tiende a una simplificación y al desorden organizativo. En el festival hemos encontrado tantas temáticas como películas, las survival movies catastrofistas (The Impossible, Aftershock) o el found footage con el filme de evocador título "V/H/S". A pesar de ello, hemos intentado encontrar convenciones y temáticas, a una programación que no parece contar con restricciones y que, por eso, resulta irregular. Sitges es un acontecimiento exagerado, casi grandguiñolesco, que acentúa sus aciertos como sus defectos.

La realidad nos mata

"Ahora que íbamos a descubrir el mundo, va y se acaba". Por eso de la fecha simbólica, Sitges 2012 estaba marcado, en principio, por la apuesta por un género que veía el fin del mundo desde su cartel. Y digo en principio, porque como sucedió en la edición 2011, el protagonismo recayó en otros temas. El año pasado, la imagen del festival estaba dedicada a la inteligencia artificial, pero las principales películas trataban sobre el Apocalipsis.

Lo primero con lo que nos encontramos es cómo los dictados de la realidad afectan al género fantástico. "Todas las crisis del siglo XX dirigen su mirada al cine fantástico", dijo Ángel Sala, el director del festival. "Su condición de cine popular le permite conectar con las preocupaciones de los ciudadanos. Muchas películas hablan de la crisis, definiendo el escenario actual. 'Looper', por ejemplo, está certificando de forma sutil el ascenso de China como nuevo potencia mundial".

El cine británico se ha acercado a la convulsa realidad económica desde la perspectiva fantástica, lo que no es exclusivo de estas latitudes. La criris entraba de lleno en historias tan diferentes como "Pietá" (Kim Ki Duk), "The Tall Man" (Pascal Lagier) o "Cosmopolis" (David Cronemberg) en donde Robert Pattinson interpretaba a un financiero que quedaba arruinado.

Pero si tuvieramos que quedarnos con una cinematografía, en donde el tema de la crisis no sólo apareciese como telón de fondo sino como parte del proceso creativo, esta sería la argentina. En Sitges 2012 encontramos algunas interesantes propustas argentinas, marcadas por la escasez de recurso, lo que ha permitido un aumento del ingenio y de la creatividad. Valentín Javier ("La memoria del muerto") explicó cómo se gestaba un proyecto en su país: "El argentino es un cine subvencionado. Cuando no lo es, está echo por un grupo de amigos o con poquísimo dinero. Las subvenciones están destinadas al cine de autor, así que todos los que estamos comenzando a dirigir tenemos una experiencia previa en el cine independiente".
 

En una edición de Sitges marcada por la realidad más inmedita y por el Apocalisis no pueden faltar las apuestas por las grandes catástrofes naturales. El terremoto y el fenómeno del tsunmai se reflejan en películas como "Aftershock" (Nicolas López) o "Lo imposible" (J. A. Bayona). Films que tienen en común desarrollar el concepto del "turismo extremo".

"El turismo extremo"

Otro tipo de películas podían clasificarse dentro de este concepto, a pesar de que sean proyectos que ofrecen posturas muy diferentes: J. A Bayona, Eli Roth, Nicolas López o Alfredo Montero representan diversos modelos cinematográficos que trabajan por ampliar este concepto.

Suelen ser películas con personajes prototípicos muy reconocibles como los hippies protagonistas en "La cueva", los universitarios en "The Cabin in the Woods, el nerd norteamericano (Eli Roth) y sus amigos en "Afterschock" o la familia de vacaciones en "Lo imposible". Y comienzan de forma clásica, con el grupo de amigos en pleno viaje turístico hacia lugares cotidianos, como la ciudad chilena de Valparaiso en "Afterschock" a la América Profunda en "The Cabin in the Woods), o hacia lugares exóticos o paradisiacos. Podría servirnos propuesta del mallorquín Alfredo Montero, "La cueva, como ejemplo que presenta una situación distendida antes de desatarse el horror. Se graban borrachos o haciendo tonterías frente a la cámara, insistendo en los chistes clásicos o escuchando canciones del grupo español Revólver. Pero en un momento de la película, se da un giro hacia el slaher: "Sabéis que esta es la típica escena en la que unos tíos entran en una cueva y un psicópata se los carga a todos, ¿no?". Desde entonces, las historias de unos jóvenes que buscan experiencias extremas terminan convirtiéndose en una paranoia y en survival horror. 

Retrospectivas del cine de culto

Este año Sitges rendió un homenaje al cine de culto, un concepto que siempre está presente en todo tipo de festivales pero que no es fácil de definir. Para tal fin se presentó el libro "Neoculto" (Desirée de Fez). En la presentación, Ángel Sala destacó la situación actual del género y unas de sus principales características que parte del aficcionado: "La gente no va al cine, pero ve más películas que nunca; cualquier espectador se ha convertido en emisor y tiene sus propias películas de culto".

El cine de culto lo encontramos en el festival, principalmente, en todos esos directores con una sólida trayectoria, como Dario Argento o Don Coscarelli que configuran una nómina de cineastas que exhibieron sus últimas producciones, junto a referencias de un cine ya remoto (Barbara Stelle o Lamberto Bava).
 

Otra forma de recuperar los clásicos fue a través de la versión de "E.T.", de Steven Spielberg, celebrando por partida doble los 100 años de Universal y los 30 del estreno de la odisea del alienígena perdido en la Tierra. También se lograba esto mismo, descubriendo el universo de Tim Burton con "Frankenweenie", la conmovedora historia de amistad entre un niño y su perro, realizada con la técnica de animación stop motion (fotograma a fotograma) y en 3D. Y por último, no faltaron los remakes de películas de culto, como suele hacerse en el cine de género, como línea general.

Room 237

Una de las curiosidades dentro de este carácter revisionista del cine de culto era el documental "Room 237". Bajo el título de esta inquietante habitación del Overlook, para siempre parte de nuestro imaginario arquitectónico-diabólico, se pretendía revisar una de las obras maestras de Stanley Kubrick. Es conocido por todos que Stephen King nunca dio su aprobación de la versión que Kubrick hizo de su novela "The Shining", pues eliminó importantes pasajes de la obra e introdujo ideas que él nunca quiso que apareciesen. Sobre estas, Rodney Ascher propone una retrospectiva a todas las teorías que circulan acerca de la película, a través de testimonios y entrevistas a aficcionados y especialistas. Ideas que aparecen en el filme como el Holocausto, el canibalismo, el genocidio de los nativos o la represión sexual, como también aparecen los fallos de racord de la película.

A parte de verse como mera curiosidad, "Room 237" es un documental que no debería tomarse demasiado en serio. 

Found footage: El metraje encontrado

Siguiendo el carácter de culto del festival una de las temáticas preferidas nos acerca al "found footage". Para aquellos que no lo sepan, hace alusión a las películas perdidas, a la cinta encontrada y por tanto recupera unos formatos desaparecidos o en desuso como el VHS.

Desde siempre el cine de terror ha buscado un objeto que se instale en nuestra vida y nos altere para siempre; un ítem que contenga el conocimiento de lo oculto, del más allá. En los últimos años, ha habido un gran interés por el terror grabado, por las cintas de VHS, por las cámaras que por lo general son muy reconocibles y todo el mundo asimila en una fracción de segundo. 

Ángel Sala dijo: "En Sitges, veremos la consolidación definitiva de este cine. Habrá muchas películas que amplien, investiguen y mejoren este concepto que ha dejado de ser una simple moda para convertirse en una forma de hacer cine, y en concreto del cine de terror".

"V/H/S" es una inclasificlable celebración colectiva del terror a través de unos relatos, encapsulados en viejas cintas de video, de imágenes sucias y distorsionadas.

"Area 407" juega con un formato más lineal, aunque la historia nos resulte completamente sorprendente: un accidente de avión les revelará a los protagonistas, un área del gobierno lleno de criaturas de un tiempo remoto: dinosaurios, que por supuesto, estarán dispuestos a grabar.

Y "The Bay" (Barry Levison) es la crónica de una epidemiade parásitos mutantes que azota una pequeña localidad costera, una película que aparece fragmentada debido a diversos soportes digitales de grabación a los que recurre el director para contar su historia.

Pero encontramos otras películas en donde el carácter de "found footage" están muy presentes en el argumento. Nos referimos a "La cueva", de Alfredo Montero, por esa cámara con la que se graban los personajes de este "survival horror". Además, hay que destacar la inquietante "Sinister", de Scott Derrinson, en donde el Super 8 se convierte en instrumento del terror.

Rarezas, cocktail de temáticas y Casa Asia

En Sitges tiene cabida todo tipo de producciones siempre que cuente con algún ribete fantástico, de terror o incluso acción. Existe un cine comercial, consumido por una mayoría, con un elevado presupuesto y una gran expectación, pero también otro de low cost, eminenentemente freak que sabe sacar provecho de su condición minoriataria. Como también encontramos en el festival, propuestas de todas las latitudes y geografías, como es el caso del cine asiático, que ahora cobra importancia a través de la "Casa Asia".

Del cine asiático hay que destacar la propuesta de unas películas que, de forma independiente, han buscado rastrear en la temática de la robótica y del universo de Phillip k. Dick: la coreana "Doomsday Book" (Kim Ji-Wook y Yim Pil-Sung) y la japonesa "Robo-G" (Shinoby Yaguchi).

También hemos descubierto que India no es precisamente un lugar para llevar nuestras anodinas almas en busca de paz interior, con películas como "Gans of Wasseypypur" (Amurag Kashyap), una mastodóntica producción que podría ser "Érase una vez América" en Bombay.

Una curiosidad fue "Flying Sword of Dragon Gate" (Tsui Hark), la primera película china en utilizar la tecnología Imax 3D para una historia ambientada en la dinastía Ming.

Otros realizadores con una sólida trayectoria, como Kim Ki-Duk -flamante ganador del León de Oro de Venecia con "Pietà"-, Takeshi Kitano o Takashi Miike configuran otra parte de la nómina de directores que exhibieron sus últimas producciones en el Festival.

Viajes en el tiempo y Apocalipsis

Los viajes en el tiempo recorren los argumentos de dos grandes propuestas.

Una de ella es "Safety Not Guarented". Su director Colin Trevorrow comentó el interés de los viajes temporales en su cine de género: "Los viajes a través del tiempo me obsesionan. En esta ocasión, me sirve de excusa pra hablar de los problemas que experiementan las protagonistas. Siempre he pensado en la gente que vuelve en el tiempo para resolver los errores del pasado". La película comienza con unos personajes que buscan el periódico y encuentran algo que seguramente no aparecerá en ninguna otra página de anuncios: "Busco a alguien para viajar en el tiempo conmigo. Esto no es broma. Se te pagará cuando hayamos regresado. Trae tus propias armas. La seguridad no está garantizada".

La otra propuesta es la esperadísima "Looper", película que clausuró el festival, donde Bruce Willis y Joseph Gordon-Levitt protagonizan un thriller futurista en el cual un grupo de asesinos a sueldo viajan en el tiempo. Dirigida por Rian Johnson (ganador del premio al mejor director debutante en Sitges por "Brick"), el filme causó un gran impacto entre críticos y espectadores. Pero si la anterior se acercaba a la ciencia ficción con espíritu de cine indie, en esta ocasión es todo un blockbuster que ya algunos consiederan "el fenómeno Matrix del nuevo siglo".

Zombies

Dicen que el mundo se acaba y la Zombie Walk (evento que se vivió en Sitges, aunque pasado por agua) bien podría haber sido una simulación interactiva y festiva. Sobre todo porque en el festival hubo una buena ración de zombies. Cuando los Clash cantaban eso de "London calling to the zombies of the death", seguro que no lo decían literalmente, a pesar de que en "Cockneys vs Zombies" se recorren las calles londinenses a la carrera e infestada de muertos vivientes. Otros filmes sobre la misma temática vistos en el festival era la bizarra "Zombie Ass" de Noburo Ichigu y un curioso cortometraje rodado en 3D.

Esta misma temática del Apocalispis podría explicar un proyecto que, en principio, podría haber resultado interesante, pero que acabó convirtiendo en un demencial e irregular ejercicio de estilo. "The Abc of the Death" prometía ser un interesante mosaico sobre el tema de la muerte de fondo, a través de 26 segmentos realizados por 26 directores diferentes. Cada segmento respondía a la libertad creativa de cada uno de los participantes, con la única premisa de realizar un pequeño corto con la muerte como tema relacionada con una letra del abecedario.

El objetivo era ofrecer una panorámica, bien divertida como siniestra, que sirviera de testimonio de lo que ha dado el terror en las últimas décadas. Pero en la búsqueda por la originalidad, se propusieron proyectos completamente demenciales, como los japoneses (el fragmento de "Fart" de Noburo Ichigu), otros muy interesantes ("Apocalipsis" de Nacho Vigalondo y "Dogfigther" de Marcel Sarmientos) y algunos con temas muy de actualidad, como la obsesión por la belleza ("XXL" de Xabier Gans).

También la limusina cobra protagonismo en dos destacadas películas, erigiéndose como metáforas del mundo en que vivimos (especialmente por las diferencias de clases que nos trae el capitalismo). La primera es hermética y oscura, "Cosmópolis" de David Cronemberg: y la segunda es una obra maestra, "Holy Motors", la interesantísima producción francesa, gran triunfadora en el palmarés del festival.

Cortometrajes

Los cortometrajes son un formato que no son valorados en su justa medida, a pesar de que todos los grandes festivales cuentan con una amplia sección dedicada a ellos. Quizás se deba por el carácter minoritario, por la brevedad de su metraje o por servir de trampolín para los jóvenes recién llegados. En Sitges encontramos proyectos muy diversos, desde absurdas y cómicas, hasta muy imaginativas e ingeniosas.

De destacar algunos, merecería la pena recordar a "Hotel" de José Luís Alemán ("La herencia Valdemar), rodado con muy buenos medios y una extraordinaria puesta de escena. Un hombre exhausto que caminando por el desierto, llega a un hotel. Sus fuerzas se renuevan, pero sus esperanzas empezarían a flaquear cuando descubre que sus paredes son de papel.

También estaba ambientado en un hotel, uno de los galardonados, "Zimmer 606", de Peter Volkar, un imaginativo corto con un vendedor como protagonista que se aloja en un extraño hotel, en el que suceden cosas al otro lado de la pared.

Pero la gran triunfadora en Sitges fue la producción alemana "Eat", de Mortizt Kramer, un impactante corto sobre la anorexia. En plena receso de una sesión fotogafíca, una famélica modelo se encierra en su camerino dispuesta a comerse un triste yogur, pero terminará echando mano de todo lo que tiene a su alcance para saciar el hambre. Sin dudas, un merecidísimo premio.

Midnigth X-Treme

A medianoche, el festival dejó paso a la sección más demencial, "Midnigth X-Treme", todo un catálogo de rarezas, muchas de las cuales debían consumirse con el estómago vacío. De lo más interesante fue el maratón dedicado al 3D, con un filme con pirañas asesinas, "Piranha 3DD" de John Gulager, y rostros conocidos como el televisivo David Hasselhoff, a modo de parodia de su personaje de "Baywatch". O el llamado "Stitches", de Conor McMahon, el galardonado a la mejor película Midnigth X-Treme, con un payaso asesino como protagonista que se volverá de la muerte para vengarse de aquellos que le mataron.

En el terreno freak, sobresale la abundante producción japonesa que debería consumirse con el estómago vacío. Un cine que demuestra cómo los occidentales no les llegamos ni a la altura del betún a la hora de mostrar bizarradas en la pantalla.

Aquí se destaca Noburo Iguchi, un cineasta peculiar, un genio en el arte del terror bizarro, un auténtico enfant terrible de la escatología filmada. Lo suyo no es para contemplarse junto a una buena ración de palomitas, su cine responde al llamado subgénero "pinku eiga", pero en su versión más demencial. Se tratan de películas cuyos ingredientes son la violencia, el sexo, el sadismo y el romance, con el objetivo de complacer los instintos más primarios. Sus dos películas presentadas en el festival son dos auténticas bombas de neutrones, "Dead Sushi" y "Zombie Ass: Toilet of the Dead"", a parte de una participación en el filme colectivo "The Abc of the Death".

¿Alguien habría imaginado qué sucedería si fusionaras el primer productor gastronómico del país con el terror? De esta manera surgió "Dead Sushi", un experimento cinematográfico en el cual un demente llega a fabricar un suero que permite convertir los peces crudos en unas mortíferas armas. El postre lo puso "Zombie Ass", una extraña cinta sobre unos muertos vivientes ocupados en una de las necesidades básicas del ser humano: defecar.

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