24 sept. 2012

Obsesiones y traumas en Philip K. Dick

Por Gonzalo Gala
España 

Naves espaciales, artilugios mecánicos, viajes entre galaxias, criaturas y androides. A primera vista, las películas basadas en los relatos de Philip K. Dick no parecen otra cosa que odiseas de fácil consumo destinada a la serie B. Pero Dick habla del aquí y el ahora, la realidad y la esencia del ser humano. La omnipresencia de una publicidad que enmascara los buenos propósitos, la manipulación de la opinión pública, su concepto de distopía, la genética y la globalización le sitúan en plena actualidad. Igualmente sus obras son un punto de referencia para todo tipo de conjeturas, científicas, sociológicas, filosóficas e incluso históricas.

El creciente interés que se encuentra en el cine en esta figura de la ciencia ficción literaria se debe a las grandes preguntas del autor: ¿qué es lo real? y ¿quién soy yo? Cuestiones que profundizan en la percepción que tenemos de la realidad y del yo de la conciencia.

Influido por Carl Jung y su inconsciente colectivo, su literatura está imbuída por sus propios traumas y obsesiones, pero pocas de sus adaptaciones han sabido recoger fielmente la letra del autor.

Es verdad que el cine más actual se ha sentido muy atraído por su imaginación, pero la plasmación de su universo se ha limitado en muchas ocasiones al mero aspecto estético y no a profundizar en su temática.

Dick contribuyó con cuestiones más próximas a la filosofía que a la tecnología. Desde Platón existe la "inquietud" de que la conciencia no lee la realidad tal y como es, que quizás el saber sea un invento humano ante la verdad que desconocemos. Pero también hay cuestiones sobre nuestro yo, la identidad que remite a "Blade Runner", una comercial puesta al día de su novela "¿Sueñan los androides con ovejas electrónicas?".

Esta temática ya había estado presente en la ciencia ficción de los años '60, en pleno descubrimiento de la carrera espacial. Por citar el ejemplo más destacado, Stanley Kubrick introdujo cuestiones sobre la identidad, la conciencia y la tecnología en la figura del superordenador Hall 9000, en "2001: A Space Odyssey" (1968). Pero lo curioso es que las máquinas de Dick, demuestran más humanidad que los propios hombres. De ahí que una de las grandes temáticas en los relatos de Philip K. Dick responda a una serie de cuestiones: ¿quién soy yo? ¿qué es real? ¿qué es destino y que azar?

Otro de los temas recurrentes es el de la intervención directa del poder, la corrupción de los gobiernos o grandes empresas que llegan hasta el control ferreo del individuo. En un diálogo de "Impostor" (2001), su protagonista, Jennings, lo señala así: "Quiero estar protegido. No se hace ni idea de lo que significa estar ahí fuera, sin lugar adonde ir. Un individuo ya no tiene ningún lugar al que recurrir, nadie que le ayude. Se halla atrapado entre dos fuerzas despiadadas, es un peón entre la política y los poderes económicos. Estoy cansado de ser un peón". 

En este sentido, se entiende el "desamparo" de sus personajes como en Roy Batty de "Blade Runner" (1982), en Joe Hendrikson de "Screamers" (1995), en Spencer Olhman de "Impostor" o en el personaje de John Anderthon de "Minority Report" (2002).

A menudo, los protagonistas descubren que sus seres queridos (o incluso ellos mismos) son sin saberlo robots, alienígenas, seres sobrenaturales o espías sometidos a lavados de cerebro. Este rasgo de la obra dickiana refleja la obsesión del autor acerca de la frágil naturaleza que él consideraba que caracteriza la realidad perceptible. Sus historias a menudo se convierten en fantasías surrealistas a medida que los personajes van descubriendo que su vida diaria es realmente una ilusión construida por poderosas entidades. Sus universos alternativos son artificios argumentales habituales, presentando mundos ficticios poblados por personas normales y corrientes que lo descubren un día cualquiera.

Aquí se encuentra el tema del desdoblamiento, la dualidad como parte de las obsesiones presentes en su literatura. Este factor queda reflejado en una multitud de personajes en el Freck/Arctor de "A Scanner Darkly" (2006), en la multiplicación de los androides de "Screamers" (1995) e incluso se halla en sintonía paranoica del personaje de Kuato que se oculta en uno de los rebeldes que luchan contra Cohaagen en "Total Recall" (1990, 2012).










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