6 sept. 2012

"Mad Love" (1935): Las manos de Orlac

Por Gonzalo Gala
España

La Segunda Guerra Mundial le hizo bien al séptimo arte. Sin este conflicto, los magantes judíos no habrían emigrado a Estados Unidos, no hubiera surgido el concepto de industria de Hollywood, tal y como se conoce hoy en día, o no se hubieran marchado de Alemania desde Max Ophulls a Billy Wilder, pero también Karl Freund o Peter Lorre. Ambos son las principales bazas de la película "Mad Love" (1935), también conocida como "Las manos de Orlac", un filme de gran atmósfera expresionista de terror y amor fou.

Un pianista llamado Stephen Orlac sufre un terrible accidente ferroviario que le destroza ambas manos, y acude al visionario médico Gogol quien le implanta las de un asesino recientemente ajusticiado.
 
El argumento es una adaptación de una novela de Maurice Renard, uno de los creadores de la figura del científico loco, en cuyo registro se encuentra este largometraje, representado en el personaje de Gogol, que, a su vez, recordaba al doctor Carrel, médico que lograría el Premio Nobel por su aportación al campo de los transplantes.

La temática del científico loco acerca a los espectadores a un personaje tipo de la narrativa popular, psicótico, excéntrico o sencillamente torpe, que trabaja a menudo con una tecnología completamente ficticia.

Esta película no fue la primera versión de la novela, ya que Robert Wienne ("Das Cabinet des Dr. Caligari") realizó anteriormente un destacado filme, "Orlacs Hände" (1924), centrado en el mito germano del "doppelgänger", el tema de la dualidad. Sin embargo, como principal diferencia, ahora el verdadero protagonista de la historia es el villano, el médico perturbado, pretendiendo poseer a toda costa a la hermosa mujer del pianista mutilado.

"Mad Love" es una cinta con numerosoas lecturas, una de ellas es la representación del "Grand Guignol". En la escena inicial, una pareja discute ante la taquilla de un espectáculo de variedades, "Le théatre des horreurs". La mujer se niega a entrar porque no desea contemplar escenas desagradables, reprochándole su atrevimiento por pretender llevarla a una diversión de tan dudoso gusto. Este detalle se volverá a ver en "Taxi Driver", de Martin Scorsese, en donde Betsy (Cybill Shepherd) da plantón al desequilibrado Travis Brickle (Robert de Niro) por haberla llevado a una particular sala de arte y ensayo.

Se podría concluir con otra de las ideas claves de la película: el "amor fou", el amor enfermizo que sufre Gogol y del que se encuentra una referencia en el propio título original.

Un ejemplo de este "mad love" se ve en la escultura de una antigua esposa fallecida, llamada -no por casualidad- Galatea. Su nombre alude a la mitología griega, la leyenda de Pigmalión y Galatea. Pigmalión era un escultor (o rey de Chipre, según la procedencia del mito) que ansiaba casarse. Pero con una condición: debía ser la mujer perfecta. En su frustración, esculpió una escultura tan bella de la que llegó a enamorarse; y gracias a la ayuda de la diosa Atenea, Galatea finalmente cobró vida. En la película, Gogol confundía a la esposa del pianista con su propia Galatea, como si ésta hubiera cobrado -una vez más- vida propia.

Título original: "Mad Love". Título alternativo: "Las manos de Orlac". País y año: Estados Unidos, 1935. Director: Karl Freund. Guión de: John L. Balderston y P.J. Wolfson, en base a una novela de Maurice Renard. Elenco: Peter Lorre, Frances Drake, Colin Clive y otros.










¿Ya nos seguís en Facebook? ¿Qué esperás?