16 jul. 2012

"The Most Dangerous Game" (1932): La isla del malvado Zaroff

Por Gonzalo Gala
España

"The Most Dangerous Game" (1932) es uno de los grandes clásicos del cine de terror, filmado en la década del 30' por Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack, un año antes de que dirigiera "King Kong".

Bob Rainsford (Joel McCrea) sobrevive a un naufragio y llega a una isla habitada por el excéntrico conde Zaroff (Leslie Banks), junto a superviventes de otros naufragios, como la joven Eve Trowbridge (Fay Wray). Durante su estancia descubrirán que su anfitrión pone en marcha un macabro y sádico entretenimiento: la caza del hombre (toda una referencia a la época). No es tanto la caza contra animales; de hecho es consierado como uno de los primeros alegatos a favor del ecologismo en Hollywood. "A la bestia de la selva que mata para sobrevivir la llaman salvaje, y al hombre que mata por placer lo llaman civilizado".

Se trata de la Gran Depresión de los años treinta, poniendo de manifiesto cómo aquellos que se encontraban en una posición solvente y completamente alejada de la crisis eran vistos con resentimiento. En este sentido, se observa un enfrentamiento de clases, en donde los aristocratas ávidos de aventuras desean acabar su aburrimiento liquidando a desocupados.

El principal aliciente de la cinta es el personaje de Zaroff, junto con los expectaculares escenarios de la mansión y la selva, ambos dentro de una isla, presentada como un claustrofóbico y hermético set piece.

Irving Pichel y Ernest B. Schoedsack se apoyaron en la fotografía de Henry Gerrard y el brillante trabajo de dirección artística de Carroll Clark que dotan de un inequívoco aire siniestro (y no legendario, como ocurrirá poco después en el siguiente filme). Aparece, además, toda una galería de elementos que el género fantástico haría suyo: el viaje que lleva al protagonista desde la "civilización" a un escenario alejado de la sociedad, la presencia de una isla y una mansión aislada, un anfitrión de aspecto siniestro, una habitación secreta ("La cámara de los trofeos") y la visión de cadáveres putrefactos.

El reducido tamaño de la isla, poco más que una espesa selva rodeada de acantilados, forma parte del argumento pues reduce las posibilidades de escapar con vida de las víctimas de la cacería humana. Es una carrera a contrarreloj, no sólo contra Zaroff, sus inhumanos sirvientes y sus perros adiestrados, también contra los elementos, en especial "El agujero de niebla", un paraje inhóspito y pantanoso. En estas escenas se encuentran elementos que luego se repetiría en "King Kong", por ejemplo la secuencia del árbol enorme tendido sobre un barranco, formando un puente.

El otro gran aliciente es Zaroff, que se le presume culto (que se le ve tocando el piano) y sibarita. Un villano sofisticado que renuncia a vivir en sociedad, un personaje sombrío y misterio, de origen exótico, caracteres que comparte con otros personajes célebres como Drácula (al igual que el vive de noche y duerme por el día) o el capitán Nemo de Julio Verne (también se distrae hundiendo barcos).

Tanto el tratamiento de los personajes y los decorados como el secretismo y el desarrollo de este curioso deporte, se encuentran enraizados en la mente humana (como en Edgar Allan Poe, por ejemplo) en donde todos los elementos del escenario y gestos del conde pueden entenderse como la proyección externa del malvado Zaroff. Un personaje que representa el mal, una maldad sofisticada y sibarita, pero uno de los roles que mejor saben identificarse con el mal interior, el que ahonda en las profundidades del ser humano. Esto hace que la película sea un clásico necesario de revisitarse.

Título original: "The Most Dangerous Game". Título alternativo: "El malvado Zaroff". País y año: Estados Unidos, 1932. Director: Ernest B. Schoedsack e Irving Pichel. Guión de: James Ashmore Creelman, en base a una historia de Richard Connell. Elenco: Joel McCrea, Fay Wray, Leslie Banks, Robert Armstrong y otros.










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