25 jul. 2012

"A Nightmare on Elm Street" (1984): La última obra maestra del terror

Por Pedro Sala Jiménez
Escritor y crítico de cine
España

"A Nightmare on Elm Street" (1984) es una joya del cine de los 80' y una de las mejores películas de terror que, con un presupuesto de dos millones de dólares, recaudó veinticinco, causó estragos en la taquilla de Estados Unidos. Éste fue el nacimiento de uno los psicokillers más famosos de todos los tiempos: Freddy Krueger. Un asesino despreciable, malvado, irónico e incluso cómico. Es una lástima que estas dos últimas facetas se incrementaran excesivamente en sus posteriores secuelas, convirtiendo al personaje en una caricatura de sí mismo.

Vi la película con tan sólo ocho años en un programa de cine de terror que se llamaba "Noche de lobos", que se emitía los domingos por la noche. Como otros niños, no pude dormir. Continuamente miraba debajo de la cama, dentro del armario, comprobaba que mi hermano y el resto de la familia soñaban con los angelitos, examinaba el resto de la casa y cualquier excusa me servía para volver corriendo a la cama, taparme con las mantas y rezar todo lo que me acordase en ese momento. He pasado miedo con muchas películas, pero como con ésta no. La última obra maestra del terror.

El paso del tiempo y su larga lista de secuelas "sacapastas", han hecho que "A Nightmare on Elm Street" haya envejecido mal. No hay que olvidar que se está ante un slasher que contiene todos los tópicos del género y de la década de los 80' (puesta en escena, look de sus personajes, música, entre otros elementos). Aún así, analizando su guión, se ve que el señor Wes Craven aportó una idea original. Sí, había un psicópata que se dedicaba a matar a jovencitos, pero lo hacía desde el mundo de los sueños, no en la vida real. Es allí donde Freddy era invencible y se divertía, primero torturando a sus víctimas para luego matarlas cruelmente.

Estas escenas cuentan con una atmósfera extraordinaria, oscura, fantasmagórica, donde la iluminación, los juegos de las sombras y la tranquilidad del lugar, donde transcurren los hechos, hacen que el director confunda a los espectadores entre la realidad y la ficción.

"A Nightmare on Elm Street", según se juzgue, puede ser una buena o mala película, pero una cosa es cierta: Freddy Krueger es parte de la cultura adolescente de la década del ochenta y un mito para todos los jóvenes de cualquier década.

Recuerdo que antes de verla por primera vez, no dejaba de escuchar la historia terrorífica de un ser con la cara quemada, que llevaba un sombrero, vestía con un jersey a rayas verdes/rojas y tenía un guante con cuchillas que podía matar dentro de los sueños. Sólo de pensarlo me recorría un escalofrío por todo el cuerpo. Por eso, el encanto de esta cinta sobrepasa sus noventa minutos.
EL MOMENTO: La muerte de Tina. Su cuerpo sube por las paredes mientas su novio no para de gritar. Verdaderamente salvaje. LO MEJOR: Cada aparición de Freddy Krueger. Están cargadas de tensión, misterio y de una ambientación espléndida. LO PEOR: Que no se indague más en el pasado del psicópata. En la versión moderna si que lo hace, y sus resultados son más que aceptables. LA FRASE: "Ahora, yo soy tu novio".
Dedico esta crítica a María Luna,
que, como muchos jóvenes, 
pasó mucho miedo viendo esta película.

Título original: "A Nightmare on Elm Street". Títulos alternativos: "Pesadilla en Elm Street", "Pesadilla en la calle del infierno" y "Pesadilla". País y año: Estados Unidos, 1984. Director: Wes Craven. Guión de: Wes Craven. Elenco: Robert Englund, Heather Langenkamp, Johnny Depp y otros.










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