18 ene. 2012

"The Exorcist" (1973): Una joya del cine

José Manuel Gomis Aracil
Escritor y crítico de cine
España

Hay pocos ejemplos de complicidad más claros entre el buen cine y una película de terror; un género poco dado a este tipo de complacencias. Desde mi humilde punto de vista "The Exorcist" (1973) es una obra maestra del cine. Quizá su gran acierto sea la época en que se realizó, sus innovadores efectos especiales y su dosis de incierto punto de vista religioso.

Curiosamente, "The Exorcist" es, junto con "Rosemary's Baby" (1968) y The Omen (1976), la mejor película de "mi" trilogía del diablo, un término que uso desde hace tiempo para explicar lo que fue esta gran cinta de terror.

La historia sugiere un prólogo que anuncia la lucha entre el bien y el mal encarnados en un sacerdote arqueólogo y en una vieja efigie que representa al diablo.

A partir de aquí, la acción se revela como una historia costumbrista representada por una familia desmembrada (madre recién divorciada con hija desatendida) y una posesión diabólica que se manifiesta en el cuerpo de la niña de manera progresiva. La
negación de la misma provocará una serie de intrigas cristianas y de falta de fe católica, así como una trama policíaca, casi de cine negro, a través de un policía y un cura católico. La estructura del guión dejó para el epílogo la lucha final entre el sacerdote arqueólogo y el demonio, una ramificación de la historia casi "olvidada" hasta el tramo final de la cinta.

Lo que resultó realmente increíble fueron sus efectos especiales y el maquillaje, a cargo de Marcel Vercoutere, asistido por un joven Rick Baker, y las sacrílegas frases del diálogo de la niña poseída.

La película no pretende herir ninguna fe, pero deja patente el intento transgresor de obviar la fe católica y colocar al diablo en primera línea de protagonismo, todo un hito para la época.

El argumento, ahora manido y usado hasta la saciedad, resulta ser una posesión diabólica en toda regla basada en la novela de William Peter Blatty, autor también del guión. En aquel entonces, 1973, no se había prodigado por los cines la posesión demoníaca ni películas relacionadas directamente con el diablo, y menos con los
explícitos y bien usados efectos especiales.

El hecho de que la posesión sea en una niña añade un efecto de ternura vengativa que dramatiza la acción y le da un toque más terrorífico, enfatizando en la desesperación de la madre y del espectador. El reto que aborda el sacerdote exorcista, interpretado por Max von Sydow, hace que el comienzo aporte una severa dosis de misterio que no cesará hasta el terrorífico final, sumiendo al espectador entre la incertidumbre y el drama.

La abrumadora presencia del diablo y la aparición final del exorcista entre una hiriente niebla, en un plano maravilloso con la casa poseída al fondo, crea un apoteósico y terrorífico final que no dejó dormir en paz a nadie de mi generación, dejando una huella imborrable para siempre. "The Exorcist" es una de las obras maestras del terror explícito y directo, una joya del cine que no dejará indiferente a nadie.

Para la banda sonora se usó la partitura del "Tubular Bells" de Mike Olfield. El compositor británico aseguró que nunca volvería a trabajar en una banda sonora para una película de terror, aduciendo que le trajo malos augurios. El inquietante tema central quedó para el recuerdo con una percusión redundante, pero bien ordenada. Como dato peculiar, recordar que el propio Olfield orquesta todos los instrumentos.

La fotografía, obra de Owen Roizman, resultó muy "británica" (uno creería que la acción se desarrolla en Londres y no en Georgetown), logrando implicar más al sobrecogido espectador con su ambiente siniestro, en las constantes mutaciones del demonio manifestadas a través del cuerpo de la irreconocible niña.

Los actores acaban llevando el peso de la película con natural gallardía, quizá por la excelente dirección de William Friedkin, convirtiendo la película en un clásico del cine de terror donde brillaron con luz propia la niña, Linda Blair (Regan), y el cura, Jason Miller (Padre Karras). Entre los secundarios, destacaron la siempre eficiente Ellen Burstyn y Lee J. Cobb, ya en su decadencia, sin olvidar al Padre Merrin, interpretado por el ya citado Max von Sydow.

Durante muchos años, "The Exorcist" fue para mí la mejor película de terror, o mejor dicho la que más miedo me hizo pasar. El hecho de ver plasmado el horror tan explícitamente en una inocente niña (argumento recurrido en el cine de terror desde el "Frankenstein" de James Whale, hasta el "Poltergeist" de Tobe Hooper pasando por "M" del genial Fritz Lang), añadió un plus de terror, angustia y desazón difícil de superar.

Título Original: "The Exorcist". Título Alternativo: "El exorcista". País y año de realización: Estados Unidos, 1973. Director: William Friedkin. Guión de: William Peter Blatty, en base a su propia novela. Elenco: Ellen Burstyn, Max von Sydow, Linda Blair y otros.










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