28 nov. 2011

"Concerto per pistola solista" (1970): Giallo atípico y poco convencional

Por Pablo Cardozo Di Lorenzo
Uruguay

Como casi todos los subgéneros cinematográficos, el giallo tiene sus características propias y claramente definidas. Nacido originariamente en Italia e inspirado en la literatura detectivesca, el giallo proliferó a mediados de la década del 60' y llegó a su máximo esplendor en los 70'. Junto a la combinación de diversos elementos como el whodunit, el erotismo, y algún toque de slasher, así como la inclusión de técnicas cinemáticas creativas y un depurado trabajo de edición y musicalización, se transformó en un género reconocible que permitió afianzar las carreras de conocidos directores y llevar al estrellato internacional a un extenso grupo de actores europeos.

Si bien Mario Bava, Dario Argento, Sergio Martino, Lucio Fulci y Umberto Lenzi han sido sus máximos exponentes, Michele Lupo logró, en 1970, captar magistralmente el concepto básico del giallo y reinventarlo. "Concerto Per Pistola Solista", conocida en español como "El juego de la muerte", es tal vez el giallo más atípico y no convencional con que se puedan topar (si se tiene suerte, ya que lamentablemente la accesibilidad de este filme es muy limitada). Sin lugar a dudas, esta pequeña, underrated y espectacular película merece muchísimo reconocimiento así como mayor disponibilidad.

La historia se desarrolla en una imponente mansión de la campiña británica en donde, durante un fin de semana, un grupo de familiares perteneciente a la aristocracia inglesa se reúne para la lectura del testamento del patriarca recientemente fallecido.

El heterogéneo ensamble incluye a una sobrina dedicada, una hija ausente y distanciada de su padre junto a su esposo, una tía posesiva y controladora y su joven hijo, un hermano mayor remilgado y un sobrino dandy que, para la sorpresa y consternación de todos, llega con su flamante esposa quien es afrodesciente, un escándalo para la época. Se le agregan un puñado de personajes secundarios como el fiel mayordomo, la blonda y sexy mucama, el lacayo y un misterioso extraño seductor. El último en hacer su aparición es el sargento Thorpe, un afable, simplón y algo torpe policía local, amigo de sir Carter.

Con la excepción de Thorpe, que recibe emocionado la noticia de haber heredado más de quinientas plantas de azaleas, la familia Carter sufre en pleno un durísimo golpe al enterarse, a través del abogado, que por decisión irrefutable de sir Henry, él deja absolutamente todos sus bienes a su sobrina Bárbara, la muchacha norteamericana que lo cuidó en sus últimos meses de vida.

Esta inesperada revelación produce un shock en los demás, y es aquí cuando las intrigas, el odio y las bajas pasiones comienzan a relucir cuando uno de los personajes deja insinuar que si hipotéticamente algo le sucediera a la flamante joven heredera, la herencia se dividiría en partes iguales entre todos los demás. Si bien la idea es rechazada al inicio, las palabras seguirán resonando en cada uno de ellos. Rápidamente extraños asesinatos comenzarán a sucederse dejando traslucir la avaricia y colocando a Bárbara como target principal. Ella es un obstáculo que hay que eliminar para conseguir al menos una tajada del millonario botín.

El inspector Grey, de Scotland Yard, es llamado para colaborar con la investigación y junto al sargento Thorpe deberá aclarar el misterio, descubrir al asesino y cerrar el caso.

Hasta aquí, esta breve sinopsis no es de sorprender. Cualquier ávido lector de novelas detectivescas reconocerá un plot conocido, al estilo de las novelas de Agatha Christie o Rex Stout. Los cinéfilos también vincularán la historia y la conectarán con "The Cat and the Canary" (1927), "Ten Little Indians" (1965) o "5 bambole per la luna d'agosto" (1970), de Mario Bava, y con las viejas películas estilo "The Old Dark House" (1932). Eso sí, en los primeros segundos de la cinta, los espectadores quedarán sorprendidos porque Lupo maneja una historia bastante convencional, pero le suma un sinfín de elementos que la hacen única.

Técnicamente, "Concerto per pistola solista" es un festín visual. La soberbia cinematografia de Guglielmo Mancori en Techniscope realza vividamente los colores, desde el esplendoroso y brillante verde de un campo de golf (en una toma que involucra al menos a diez personajes), hasta las sombras y luces tenues dentro de la gótica mansión. Los ángulos de las cámaras no son para nada comunes, vemos personajes reflejados en espejos, escenas grupales en donde todos interactúan, rápidos cortes de edición, y la cámara es muchas veces manejada como un trombón zigzagueando y sacudiéndose haciendo más atractiva y creativa su uso.

Mención aparte es la utilización constante y reiterativa de zooms, close-ups y close-ups extremos del rostro y ojos de los actores. Un claro ejemplo de esto se da al principio del filme, que funciona como un pequeño prólogo antecesor y cronológico de los hechos que están sucediéndose. El increíble zoom que termina en el primerísimo primer plano de los hermosos ojos grises de la bellísima actriz italiana Eveline Stewart, dejando que estos sean absolutamente los protagonistas de la escena y que el espectador contemple con desden esa maravillosa técnica, es simplemente sublime.

Lo que difiere entre esta cinta y los giallos clásicos es fundamentalmente el guión de Sergio Donati y la inclusión de dos personajes, un dúo, muy disímiles entre sí. El sargento Thorpe es introducido en la historia como un charcacter humorístico. Es simple, inocente, algo tonto, sin experiencia y sus pasos de comedia (aunque no intencional) le dan un aire fresco a un género que por lo general no utiliza el humor como recurso narrativo. Su némesis es el inspector Grey, un serio y sabelotodo policía londinense que a medida que pasa la cinta se lo ve más y más incompetente. Ellos dos serán los encargados de resolver el misterio, de manera hilarante, y afirmando que no siempre el más calificado es el que triunfa. La química entre estos dos actores es plausible y es un deleite verlos en acción.

El guión es divertido, sagaz y ejemplifica la esencia del varadero whodunit. Todos son sospechosos y, si bien la mayoría de los asesinatos son off camera, el elemento del giallo está presente: el desconocido enmascarado caminando entre las sombras, usando un guante de cuero y un cuchillo en mano, retrotrae a los espectadores a las raíces del género. El sexo, mucho más explícito en otros giallos, acá está un tanto restringido, pero explorado de manera divertida. La atracción de un joven adolescente por su lasciva mucama y por su morena tía hacen que sus aventuras sexuales nocturnas llene al público de curiosidad a lo que se le agrega un clarísimo complejo de Edipo hacia su controladora madre. Ni hablar de fingir su propia muerte (o la de los demás) en varias histéricamente graciosas escenas.

Además, su guión permite seguir sin dificultad la historia, involucrándose en este proceso. El avallasamiento visual esta inteligentemente equilibrado por un elenco que está perfectamente elegido para complacer a su audiencia. El pysique du rol de cada personaje se ensambla a la perfección a los actores elegidos. Siempre me he reservado mi opinión sobre los llamados "miscastings", en este filme no podría concebir a ningún otro actor interpretando estos roles. Todo este ensamble es cómplice de nosotros y no dejan de mostrar esa complicidad en todo momento.

Sin lugar a dudas, uno de los elementos fuertes de la cinta es la excelente y superlativa música instrumental compuesta por el maestro Francesco De Masi, uno de los rostros más visibles y responsable de los soundtracks de innumerables cantidad de filmes europeos, desde polizziottos, comedias, horror y spaghetti westerns. De Masi es valiente y va más allá utilizando de manera única la composición de Piotr Ilich Chaikovski, Piano Concerto Nº 1, agregándole sonidos de disparos de armas de fuego, acentuando aún más su dramatismo. La música de esta película es bellísima. Con tan solo deleitarse y escuchar tracks como "La Famiglia Omicidi", "Sweet Barbara", "Concerto Per Pistola Solista" y especialmente "Dolce Rimpianto", se puede disfrutar de la genialidad de este compositor.

Michele Lupo logró transgredir un género con tendencias definidas y marcadas, sumándole toques humorísticos y una innegable imaginación técnica a una historia ya conocida. Todo es exhuberancia y los actores toman muy en serio sus roles, se percibe que disfrutan y, si bien el filme no destila grandes recursos de producción, todo está puesto al servicio del deleite de la audiencia.

Recomiendo esta película no solo a los fanáticos del giallo clásico -muy lejos está de serlo-, ya que se sorprenderán gratamente. No se imaginen "La coda dello scorpione" (1971), "Una lucertola con la pelle di donna" (1971), "Il coltello di ghiaccio" (1972), "Non si sevizia un paperino" (1972), "Profondo Rosso" (1975) o "Tenebre" (1982). Este filme logrará cambiar el concepto y flexibilizar el mismo. Y para aquellos que se deleitan con un sólido misterio, escenarios naturales, actores que disfrutan al máximo sus personajes (y que hacen constantes guiños de complicidad a la cámara), imaginativa dirección, soberbia música, y gratas sorpresas hasta el final, les aseguro que este discreto, desconocido pero excelente filme será, sin lugar a dudas, uno de sus preferidos en su filmoteca hogareña. Altísimamente recomendable.

Título original: "Concerto Per Pistola Solista". Títulos alternativos: "The Weekend Murders" y "El juego de la muerte". País y año: Italia, 1970. Dirección: Michele Lupo. Guión de: Sergio Salvati, en base a una historia de Sergio Donati, Fabio Pittorru y Massimo Felisatti. Elenco: Anna Moffo, Gastone Moschin, Lance Percival, Peter Baldwin y otros.










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