26 jul. 2011

"The Descent" (2005): Gollum no vive solo

Por David Coll
España

Después del inesperado éxito de la película "Dog Soldiers" (2002), el director y guionista Neil Marshall siguió con la tónica de crear una historia en la que sus protagonistas estuvieran acorralados por unos cuantos come-humanos: "The Descent" (2005).

Esta vez los personajes centrales no fueron licántropos, sino una especie de homínidos caníbales que, según se entiende en la historia, eran hombres de las cavernas que decidieron evolucionar en las cuevas en lugar del aire libre, convirtiéndose en unos goblins de "El señor de los anillos", pero ciegos y albinos.

Con unos cinco millones de dólares de presupuesto, la película obtuvo más de 50 millones de recaudación mundial y, además, le sirvió a Marshall para consolidarse en el cine de terror.

Tras la experiencia traumática que supuso la muerte de su marido y su hija, Sarah (Shauna MacDonald) decide comprobar, un año después, si ha conseguido superarlo. Para hacerlo, se reúne con sus amigas en los páramos de los Montes Apalaches, Estados Unidos, con la intención de vivir una una jornada de espeleología.

Juno (Natalie Mendoza) será la encargada de organizarlo todo y preparar la ruta a seguir a través de una guía. Una vez dentro de la cueva, hay un desprendimiento de rocas y las chicas quedan atrapadas. Allí descubren que Juno les ha mentido y, sin decírselo, les ha llevado a una gruta que nunca ha sido explorada y que no aparece en ninguna guía, con la intención de poder ser sus descubridoras y tener el honor de bautizarla.

Pero quedarse atrapadas en una caverna no será su principal problema. Con su incursión en la cueva, han llamado la atención de unos habitantes que, al parecer, llevan mucho tiempo viviendo en la oscuridad.

Pese a parecer una idea simplona, el hecho de que unas chicas intrépidas quedasen atrapadas en unas cuevas subterráneas en total oscuridad, hizo que la película lograra el punto de miedo calibrado para poder decir, sin tapujos, que se trata de un gran filme de terror y uno de los mejores de su año.

¿Qué es, por antonomasia, el ejemplo de miedo? La oscuridad. ¿Cuál es el lugar más oscuro del planeta? Una caverna subterránea. ¿Qué es peor que eso? Una caverna subterránea, pero con alimañas humanas que quieren masticar a las personas.

La angustia que produce la situación de estar atrapado en una cueva estrecha, sin oxígeno, produce una sensación de claustrofobia que no mengua hasta al cabo de unos minutos cuando el espectador se ha acostumbrado. Y cuando uno empieza a acostumbrarse a estar bajo tierra, de la nada aparecen esos "bichos" que hacen que la película no aburra y le dan un aire muy fresco, en un sitio donde esto es precisamente lo que falta.

La primera vez que se ve a la fiera carnívora, parece que en cualquier momento va a decir: "¡Mi tesoro...!". Pero cuando empieza a mostrarse como realmente es, el querido amigo de la Tierra Media se convierte en un suave conejito de peluche. El trabajo final de los "rondadores" es espeluznante, y se consigue plasmar magníficamente como sería una persona que viviera allí durante miles y miles de años.

Además del miedo y de los inquilinos de la cueva, y al igual que pasaba en "Dog Soldiers", la trama consigue meter al espectador en la película y las actrices logran estampar el miedo para que la cinta sea realista. Incluso, hay un argumento de transfondo que ayuda a darle un sentido a toda la historia.

También hay que añadir que hay dosis suficientes de escenas de sangre y vísceras que complacerán a los más exigentes, y aumentarán la crudeza con la que se muestra esta cacería subterránea. Especial mención a la escena que se graba con la visión nocturna de una cámara, y que se asimila a un documental de National Geographic mostrando unos leones devorando una cebra.

Título original: "The Descent". Título alternativo: "El descenso". País y año: Reino Unido, 2005. Director: Neil Marshall. Guión de: Neil Marshall. Elenco: Shauna MacDonald, Natalie Mendoza, Alex Reid, Saskia Mulder y otros.










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