28 jun. 2011

"The Ward" (2010): John Carpenter y el "tratamiento conspirativo"

Por Gonzalo de Miceu
Argentina

Según Fredrich Jameson, desde los setenta presenciamos la vigorización del género conspirativo atravesado por los parámetros de la posmodernidad y los nuevos dispositivos de comunicación y transporte. Películas que buscan permitir una representación situacional por parte del individuo, inmerso en una vasta totalidad imposible de representar [i]. El género conspirativo explora las posibilidades de esta nueva situación.

Hay varias películas que en los últimos años han estado buscando una vuelta de tuerca a la reactivación genérica de la conspiración. Filmes como "Shutter Island" (2010) de Martin Scorsese desarrollan el ingreso del protagonista a la confabulación como parte de un tratamiento psiquiátrico. El entrelazado de la paranoia de DiCaprio y la desaparición de una asesina del hospital psiquiátrico de Ashecliffe, desarrollan la posibilidad de nuevos mapas cognitivos –usando palabras de Jameson- avocándose, en esta película, a instancias disciplinarias de vigilancia y control capaces de regular una red potencialmente infinita, dependiente de la propia capacidad paranoica del sujeto enfermo.

Otra película, del 2008, que no tuvo mucha repercusión fue "The Lazarus Project". Dirigiendo a Paul Walker, John Glenn elige como espacio fantasmático la prisión. Sus derivadas delegaciones psiquiátricas actúan como laboratorio del tratamiento conspirativo en un dominio de ensueño. Por dentro del sistema judicial y penal que avala la pena capital, internamente se buscan alternativas más provechosas. Toda una administración de ilegalismos. Aquí el tratamiento conspirativo no desea la recuperación del paciente, es un medio para experimentar y explorar adornado por un discurso falsamente humanista.

John Carpenter y "The Ward"

Son dos los distintivos que lleva adelante John Carpenter en su última película "The Ward" (2010). En primer lugar, la inscripción de lo sobrenatural en el tratamiento conspirativo. La película nos continúa ambientando en el medio psiquiátrico; sin embargo, el espacio adquiere cualidades pesadillezcas, se sobrenaturaliza y esto íntimamente relacionado a una segunda especificidad. Carpenter toma como protagonista a un personaje imaginario, Kristen, que se convierte en investigador-detective sumido en la maquinaria conspirativa hasta encontrar su propia fatalidad.

Toda aquella red conspirativa es producto de una niña, Alice, con desorden de personalidad múltiple. Las diferentes capas de personalidad constituyen personajes diferentes, pacientes psiquiátricos que van siendo eliminados uno a uno por mano de un ente sobrenatural –que al mismo tiempo consolida los residuos fantasmáticos de una personalidad ya quebrantada por el tratamiento psiquiátrico–  hasta dar con Kristen para liquidarla y revelar al verdadero sujeto fabulador –Alice-. Una vez que el personaje imaginario –Kristen– es confrontado con su propia muerte, el filme nos permite el acceso al espacio objetivo y cognitivo de la realidad. La cinta es el desarrollo de esa muerte. Hace coexistir "elementos de lo real" [ii] en un orden sobrenatural a partir de individualidades que acceden al medio conspirativo. Individualidades enfermas y continuas productoras de sistema.

La resolución del enigma, la tragedia de Kristen, es lo que permite verosimilizar toda una incertidumbre fantástica enfebrecida por una niña que busca liberarse de un trauma reprimido [iii]. El sistema que crea la paranoia de Alice conspira contra la propia Alice. Contra su propia unidad. La evanescencia de la conspiración simboliza la recuperación de Alice, como en "Shutter Island" la recuperación de Teddy Daniels –quizás ambos finales estén muy relacionados-. La diferencia entre ambas películas es que, mientras que en "Shutter Island" la víctima es el propio sujeto fabulador y vemos el filme a través de sus ojos, en "The Ward", el personaje víctima y guía, es un personaje del mundo conspirativo. Es parte de esa red invisible y omnipresente que moldea el cuerpo del verdadero individuo paranoico, Alice.

Por su parte, "The Lazarus Project" toma otro camino. El tratamiento conspirativo es un arma del aparato legal para ensayar y comercializar intereses ocultos. El ascenso de la conspiración a la realidad, y su desvelamiento, permiten la liberación del personaje.

Tres maneras distintas de trabajar con la conspiración. Mientras "The Lazarus Project" se avoca a denunciar una red oculta dentro de la institución carcelaria y "Shutter Island" pone el acento en el sujeto paranoico, "The Ward" amplifica el alcance conspirativo. Focaliza la atención en un personaje imaginario sumido en las telarañas conspirativas, que a su vez encubre al verdadero sujeto oculto creador de sistema. El tratamiento conspirativo, se presenta de esta manera, como una nueva estructura que intenta organizar el pensamiento en unas determinadas condiciones de existencia.

[i] FREDRICH JAMESON, La estética geopolítica, 1995.
[ii] JEAN BAUDRILLARD, Simulacro y cultura, 1978.
[iii] Teniendo en consideración que el desenlace
cierra con un pico de tensión muy repetido en el
género pero con consecuencias importantes,
ya que invocan el eterno retorno del sujeto
al sistema enfermo.

Título original: "The Ward". Título alternativo: "Atrapada". País y año: Estados Unidos, 2010. Director: John Carpenter. Guión de: Michael Rasmussen y Shawn Rasmussen. Elenco: Amber Heard, Mamie Gummer, Danielle Panabaker y otros.










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