24 jun. 2011

"Shutter Island" (2010): Estar cuerdo es una locura

Por David Coll
Editor de The Living Dread 
España 

En 2010, se estrenó la película "Shutter Island", una adaptación de la novela homónima de Dennis Lehane. El célebre cineasta Martin Scorsese y el actor Leonardo DiCaprio volvieron a coincidir en un mismo largometraje, como ya pasó en películas como "Pandillas de Nueva York" (2002), "El aviador" (2004) e "Infiltrados" (2006).

Estrenada el 19 febrero del año pasado, se convirtió en una de las películas más productivas de esta pareja de artistas con una recaudación de más de 245 millones de dólares, habiendo costado unos 80 millones.
Este filme, que oscila entre un thriller psicológico y la paranoia, encajona al espectador en un hospital psiquiátrico donde residen personas desequilibradas que, por culpa de su demencia, han cometido crímenes y son muy peligrosas para la sociedad.

Edward Daniels (DiCaprio) es un policía judicial y excombatiente estadounidense de la Segunda Guerra Mundial. En 1954, es asignado, junto a su nuevo compañero Chuk (Mark Ruffalo), para viajar hasta el centro hospitalario Ashecliffe, situado en una isla cerca de Boston, llamada Shutter Island.

El objetivo de la misión es encontrar a Rachel Solando, una perturbada muy peligrosa que ha escapado de su celda. Según los trabajadores del centro, es imposible que Rachel pueda haber huido de allí sin ser vista, por lo que se llega a barajar la posibilidad de que se haya, literalmente, "vaporizado". Pero los dos agentes sospechan que hay algo más, que algo más grande se esconde detrás de esta desaparición, y que esto es solo la punta de un iceberg que huele a chamusquina.

El inquietante Dr. John Cawley (Ben Kingsley), director del centro, no duda ni un instante en obstaculizar la investigación de los agentes, ocultando la verdad y no permitiendo que ningún paciente ni trabajador expliquen nada que no esté consentido por él.

Edward deberá aplicarse en la investigación para tener la oportunidad de descubrir que es lo que está pasando, e intentar no perderse en el laberinto de paranoia y narcosis en el que está embutido.

Al acabar el filme, uno se da cuenta que ha presenciado una producción en las que los creadores se han esmerado a fondo para cultivar cada detalle de la trama. Dirección, guión, actores, fotografía y banda sonora juegan un papel clave para que nadie pueda reprocharles ningún "pero" en al acabado final.

Con esta cinta, se ha conseguido crear una ambientación increíblemente tenebrosa. La película no permite ni un soplo de felicidad (al inicio de la historia ya se dice que solo hay una entrada y una salida de la isla, y que se avecina una gran tormenta).

Durante gran parte del largometraje, la historia cautiva tanto que uno se engancha como si tomara las mismas drogas que los pacientes desequilibrados del hospital. La sensación incesante de misterio y suspense no se detiene hasta que se desvela el enredo, pero vuelve a reaparecer una vez que uno se ha recuperado de un jarro de agua fría tirando a tibia.

Es importante destacar la exhibición interpretativa de Leonardo DiCaprio, quien se mete tanto en el papel que se puede pensar que el tío lo llegó a pasar mal de verdad. Además, el actor cuenta con la ayuda de un elenco lleno de magníficos intérpretes, incluido el papelito que tiene el nuevo Freddy Krueger, Jackie Earle Haley.

Título Original:
"Shutter Island". Título Alternativo: "La isla siniestra". País y año de realización: Estados Unidos, 2010. Director: Martin Scorsese. Guión de: Laeta Kalogridis, en base a una novela de Dennis Lehane. Elenco: Leonardo DiCaprio, Mark Ruffalo, Ben Kingsley y otros.










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