21 jun. 2011

"Drácula" (1958): Una obra maestra del cine de terror

Pedro Sala Jiménez
España

"Drácula" (1958) es una versión libre de la obra de Bram Stoker. Si no fuera por el conde y el nombre de los personajes, podría pasar perfectamente por otra novela.

Jimmy Sangster, guionista del filme, condensa un libro de más de trescientas páginas en menos de ochenta minutos, cambiando el papel de los personajes, abandonando el romanticismo de la obra, eliminando a Renfield, la escena del psiquiátrico y todo lo que le dio la gana.

Como adaptación, "Drácula" no vale nada, pero como película se está ante una obra maestra del género. Una joya cinematográfica que catapultó a la fama a la mítica productora británica Hammer Films (cuanto más la pules, más brillo le sacas).

La puesta en escena es magnífica, una obra de arte con una fotografía llena de colores vivos y de escenarios fabulosos, como por ejemplo el castillo de Drácula, lleno de detalles y toques barrocos.

El ritmo es lento, pero a la vez está envuelto en un ambiente de misterio asfixiante que hará que aumente a un ritmo vertiginoso, dando al filme un resultado final completo de escenas cargadas de acción, terror y suspense. Su carencia presupuestaria es suplida por una dirección impecable del gran Terence Fisher y una inquietante interpretación de la dupla Cushing-Lee, interpretando a un misterioso Van Helsing y a un conde Drácula furioso con los ojos inyectados de sangre.

"Drácula", que se rodó en 1958, contiene un erotismo que para aquellos años era muy excitante, con mujeres sensuales en camisón lanzando miradas provocativas. Si le añadimos la sangre y la violencia explícita de algunas escenas, el espectador se encuentra ante un producto original, atrevido y muy por encima de las demás películas de género que se habían estrenado hasta la fecha. Por supuesto, dejaba en la cuneta a los clásicos de la Universal.

Esta película es, junto a "La maldición de Frankenstein", realizada un año antes y con el mismo equipo técnico y artístico, la pionera de un estilo que quedaría marcado para siempre: había nacido el terror gótico. No es de extrañar que la productora británica realizara seis partes más sobre el personaje del conde (todas interpretadas por Christopher Lee) y seis más sobre el varón (cinco de ellas con Peter Cushing), encasillando para siempre a la compañía, al director y a los actores en el horror gótico.

A destacar, los planos largos y generales, muy característicos de Fisher, que unen las escenas de una forma lineal. Durante casi ochenta minutos, el director británico realiza grandes movimientos de cámara para seguir las evoluciones de los personajes, mientras mantiene determinados elementos del decorado en cuadro. De ahí, las descripciones tan perfectas del castillo de Drácula, del bosque, de la posada y de todos los lugares que aparecen. Toda una delicia para los amantes del buen cine.

"Drácula" es una obra maestra del género de terror, que también lo es del cine en general.

Título original: "Dracula". Título alternativo: "Drácula". País y año: Reino Unido, 1958. Director: Terence Fisher. Guión de: Jimmy Sangster, en base a una novela de Bram Stoker. Elenco: Christopher Lee, Peter Cushing, Michael Gough y otros.










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