23 ago. 2010

Una mirada al cineasta Alfred Hitchcock, el indiscutido maestro del suspenso

Dulce Cupich
México

Más allá de una curiosa tonadilla como tema principal de su propio show de televisión, un mote tan vendedor como "El Maestro del Suspense" y una rechoncha silueta, haciendo las veces de emblema propio, son las señas particulares del realizador británico Alfred Hitchcock (1899-1980), un punto de referencia obligado del thriller psicológico.

Hitchcock fue un director que llegó a la cima picando piedra y que tardó un par de décadas en consolidarse y transitar al mercado estadounidense.

Este reconocido cineasta se desdobló en un hombre-cámara dotado con muchas habilidades. El chico que comenzó haciendo rótulos en el cine mudo; el iconoclasta que con la escena fatal de Janet Leigh bajo la regadera, en "Psycho" (1960), dotó al cine de su visión más perpetuada; el obsesivo escrutiñador del storyboard; el mandamás cuyo carácter doblegaba los ásperos nombres de Bergman, Detrich, Wyman o Nelly; el infatigable bromista que reía con cada cameo.

Hitchcock comentó en algún momento que las rubias son las mejores víctimas. "Son como nieve virgen que deja ver las huellas de la sangre", dijo. No hay dudas que Alfred Hitchcock fue un hombre que vivió para ver y hacer cine. 










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