11 jul. 2010

"Al final de la escalera", volviendo a los terrores de la infancia


Por Pablo González
España

Hay filmes que te marcan para siempre dejando recuerdos en tu memoria. Una de esas películas que me han marcado en mi juventud ha sido “Al final de la escalera” (“The Changeling”) del director Peter Medak.

Estrenada en el año 1980, la cinta trata sobre John, un compositor que ha perdido a su mujer y a su hijo en un terrible accidente de tráfico. Por ese motivo, se muda a otra ciudad para trabajar en un conservatorio y así poder rehacer su vida. Allí encuentra una antigua mansión donde se instala.

John comienza a observar fenómenos extraños, como la visión de un niño en el agua de una bañera o ensordecedores golpes todos los días a la misma hora. Al descubrir una puerta oculta que da acceso a un desván, halla las razones a los extraños fenómenos.

Acostumbrado a la mayoría de las películas de terror actual que se basan en sustos a base de efectos sonoros y la sorpresa, es gratificante ver que esta película consigue ponerte los pelos de punta con una mezcla de banda sonora, pequeños efectos visuales y un buen actor.

Un pequeño ejemplo es el momento en el que el protagonista está tocando el piano y se puede observar como, a su espalda, se abre la puerta de la habitación sin haber nadie tras ella. Otra escena memorable de la película (y copiado por otros directores) es cuando puede verse al protagonista a los pies de la escalera y cae botando por los escalones la pelota de su hijo fallecido.

A quien todavía no la ha visto, se la recomiendo encarecidamente, aunque le advierto que no encontrará ni gore ni el susto fácil.

Título Original: "The Changeling". Título Alternativo: "Al final de la escalera". País y año de realización: Canadá, 1980. Director: Peter Medak. Guión de: William Gray y Diana Maddox en base a una historia de Russell Hunter. Elenco: George C. Scott, Trish Van Devere, Melvyn Douglas, Jean Marsh y otros.










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