18 jul. 2010

José Mojica Marins, un brasileño menos apreciado que Ronaldo

Por Carlos Alfredo Carrillo
México

Resulta relativamente común encontrar en la literatura referente al horror calificativos tales como "obra maestra", "redefinición del género", entre otros. Éstos suelen aplicarse tanto a la obra como al o a los responsables de la misma.

Paradójicamente, resulta más complicado llegar a un acuerdo sobre quiénes son los verdaderos maestros de este arte (nadie conceptualizaría a Sean S. Cunningham como poco más que el burro que tocó la flauta debido a aquella única "Friday the 13th"). Un poco menos complicado es el vituperio generalizado hacia ciertos cineastas –coffcoffUweBollcoffcoff– pero siempre habrá quienes estén más allá de dichos estereotipos, ya sea por lo sui géneris de su obra o por dividir marcadamente a los espectadores: o los amas o los odias, no hay punto medio.

En este punto es donde conviene ubicar a José Mojica Marins, creador del personaje que él mismo encarna, Coffin Joe o Zé do Caixão, ícono del terror brasileño, que salta a la fama con dos modestas, pero perturbadoras producciones, “At Midnight I’ll Take Your Soul (1964) y “This Night I'll Possess Your Corpse” (1967), que desarrollan la historia de un sádico enterrador y su búsqueda por el útero perfecto para engendrar al hijo ideal.

Bajo esta premisa, podría pensarse que un documental acerca de la vida de Mojica Marins es poco justificable. Sin embargo, “Maldito - O Estranho Mundo de José Mojica Marins” (2001), de André Barcinski e Ivan Finnoti, muestra la vertiente poco explorada de una carrera cinematográfica por demás oscura.

El filme comienza con Marins, convenientemente caracterizado como Zé hablando a una multitud y, por increíble que parezca, aterrorizándola con sólo hablarles. El espectador puede notar las muecas de angustia y temor en la gente mientras Zé habla de magia negra y muerte; la escena remeda una reunión cristiana cualquiera (con el pastor gritando y la gente llorando o desmayando), pero en grotesco y en ácido.

Contrastando con esto, el siguiente emplazamiento muestra al mismo Marins en su casa, un pequeño y tranquilo apartamento que pareciera estar en cualquier favela. El actor y director se nota ya entrado en años y lo mismo alimenta a sus pájaros, que muestra su colección de cómics y se declara más fan de Spiderman que de Batman, pues prefiere a los héroes que están cerca de las chicas.

Estos primeros minutos, cada uno en las antípodas del otro, asientan el tono del filme, pues nos preparan para un corto, pero intenso viaje al corazón mismo de una extraordinaria vida.

La cotidianeidad no es algo que pueda aplicarse a Mojica Marins, es lo que implícitamente dicen los directores con este inicio. Así, uno comienza por conocer al niño Marins que filmó un cortometraje a los 7 años sobre ataúdes voladores y que le costó un severo regaño a él y a sus padres, cortesía del párroco local; al niño que presenció cómo un supuesto muerto se levantó de su ataúd, ahuyentando a sus seres queridos e infartando a otros más mientras él y sus amigos se quedaban observando al personaje, recuperado de un ataque de catatonia.

Posteriormente, conoceremos al Marins que intentó hacer una película y desistió al tercer intento, pues tres actrices consideradas para la misma parte murieron consecutivamente fuera del set. Al Marins que tuvo que adoptar el papel del enterrador maligno cuando nadie más pudo; al Marins que, a punta de pistola, obligó a los actores y al equipo de producción a terminar una escena; al Marins que logra una contundente, pero frágil fama.

Sin embargo, no es un documental condescendiente, a pesar de las bizarradas contadas por los múltiples entrevistados, también somos testigos de la caída de José Mojica a los linderos oscuros de las “pornochanchadas brasileiras”, transportando su imaginario mental a ellas. Conoceremos al Marins que tiene la dudosa distinción de haber filmado la primera escena de bestialidad (oficialmente) entre un perro y una mujer, además de la curiosa historia del Jack (el perro), que fue envenenado por el esposo de la mujer al descubrir que ésta lo consideraba mejor amante que él.

Finalmente, tendremos un cuadro amplio, general, pero nunca exhaustivo, de un autor en todo el rigor de la palabra, de un personaje provocador que incita a conocer sus películas y a quedarse con ellas. Así no es posible quedar indiferente ante la obra de José Mojica Marins, quien ha sido definido como una diabólica y depravada mezcla de Mario Bava, Russ Meyer y Luis Buñuel; aunque quizá con algo del Jodorowsky menos pretencioso.

No obstante, lo mejor que deja este documental es esa sensación de que hay algo nuevo por descubrir, que el verdadero futuro del terror y del horror se encuentra en su pasado, pero sobretodo que el uso de los superlativos para calificar a un creador no debe darse a la ligera.

“Una golondrina no hace verano”, decía Cervantes, y una vez que se conoce a Coffin Joe se puede considerar a su creador como un verdadero maestro en el género.

Título Original: “Maldito - O Estranho Mundo de José Mojica Marins”. Título Alternativo: “Coffin Joe: The Strange World of José Mojica Marins”. País y año de realización: Brasil, 2001. Directores: André Barcinski e Ivan Finotti. Elenco: José Mojica Marins, Rubens Francisco Luchetti, Mário Lima y otros. Imagen tomada del sitio web oficial de una de las películas de Mojica Morins, "Encarnação do Demônio" (2008).










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